Alan se cubre las espaldas

Todas las encuestas muestran desde hace varios meses la caída abrupta de la popularidad de Alan García. De igual modo, crecen cada día que pasa las protestas populares ante leyes que desconocen los derechos de los comuneros en la sierra y selva y pretenden quitarles la tierra para dárselas a los grupos económicos ligados al gobierno o, directamente, a las transnacionales.

Por Diario La Primera | 09 oct 2008 |    

Asimismo, los casos de corrupción dentro del Estado, relacionados con apristas, se van haciendo cotidianos. Funcionarios ligados a Agustín Mantilla, congresistas que son blindados pese a evidentes irregularidades cometidas, han dado paso al descaro total, como en el actual escándalo de los lotes petroleros.

Ello conlleva a una situación de podredumbre y caos que, como un analista señaló en forma brillante, terminará por hacer caer al actual gabinete por implosión.

Con poca capacidad de maniobra, García Pérez probablemente deje caer al primer ministro Jorge del Castillo con sus ministros para, luego, recolocar a unos cuantos de ellos. Serán sus más íntimos, como el ministro del Opus Dei, Rafael Rey, o algunos imprescindibles como el tecnócrata del FMI Luis Valdivieso. Habrá que ver si tiene la desfachatez de mantener a Luis Alva Castro.

Pero este será tan sólo un parche, un poco de oxígeno. No se detendrán su caída ni las protestas. Y eso, para García, es muy peligroso. La “estabilidad democrática” estaría amenazada por revueltas cada vez más violentas.

Por eso necesita apoyarse en los sectores más derechistas de las Fuerzas Armadas. Aquellos que tienen la misma concepción ajena a los derechos humanos que Luis Giampietri. Y, por supuesto, necesita renovar su alianza con el fujimorismo.

Ayer, durante su discurso por el 187 aniversario de creación de la Marina de Guerra y el 129 aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, el presidente reveló sus planes.

Lamentó que continúe la “persecución” contra los miembros de las Fuerzas Armadas que combatieron a grupos terroristas durante la época de violencia política en el Perú.

Incluso afirmó que estos han escrito una página de gloria para el Perú del siglo XX, terminando con la mayor amenaza que ha vivido nuestro país.

Pensamientos coincidentes con la ultraderecha fujimorista y militar.

¿Hacia dónde apuntan estas palabras? ¿A una real crítica al Poder Judicial por la lentitud de estos procesos? ¿O, más bien, a prepararse ante un posible escenario en el que todas las protestas serán criminalizadas y reprimidas en la forma más violenta posible?


    Julio Altmann

    Julio Altmann

    Bajo la lupa

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