Al Perú le va mejor que a los peruanos

Nuestra economía está convaleciendo, después de superar la grave enfermedad del fujimorismo. Los noventa terminaron en una recesión que acentuó el empobrecimiento económico y moral del Perú.

| 05 junio 2008 12:06 AM | Columnistas y Colaboradores | 696 Lecturas
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La crisis, con la que entró el país al nuevo siglo, fue de película, y también de videos, pero como Dios es peruano, los altos precios de las materias primas permitieron ganar más sin producir más.

El debate sobre las cifras de reducción de pobreza nos vuelve a las trafas montesinistas. Farid Matuk, Jefe del INEI en tiempos de Toledo, dijo que el INEI alteró la tasa de no respuesta de la encuesta de pobreza del 2007 y, por malas artes estadísticas, también incrementó el porcentaje de familias no pobres.

Así, cambiando la metodología del estudio se redujo en los papeles una pobreza evidente. Al respecto, el actual jefe del INEI admitió haber asignado valores similares tanto en caso de respuesta como de ausencia de respuesta, modificando la muestra.

Este remedio permitió reducir la pobreza en cuatro puntos porcentuales y justificarla con información no documentada, tal vez por ello hemos encontrado un grueso número de compatriotas que miran al cielo buscando donde están las riquezas anunciadas.

A pesar de la propaganda en las cumbres, la reducción de la pobreza no convence, tanto en las cifras que han puesto en duda la seriedad del INEI, como en lo que expresan movilizaciones, huelgas y la clara preocupación por una canasta básica cada vez más vacía.

Cuando operadores políticos tan poco rigurosos quieren convencer a un país como el nuestro que los pobres no sufren porque son pobres, sino porque nuestra economía está creciendo y porque el resto del mundo nos envidia, hay que decir basta de floro.

Este gobierno debe entender que el Perú sin los peruanos es sólo una palabra, que tenemos que llenar este mapa con rostros concretos y vivos, que el Perú no puede ser la casa rica de los peruanos pobres, como la que mostramos en ALC-UE.

El Estado está obligado a precisar la línea de pobreza nacional, porque es la mejor manera de abordar el déficit de inclusión que nos caracteriza, y también de focalizar las políticas públicas en el beneficio de quienes más lo necesitan.

Y es que en política, no debemos olvidar que la medicina en malas manos es veneno.


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Carlos Urrutia

Opinión

Columnista