Ahora me doy cuenta que sí te amo

La señora Clara, de 60 años de edad, acaba de encontrar, al fin, su primer puesto de trabajo, después de buscarlo un año completo. Dice que este largo año su trabajo ha sido buscar trabajo. Será desde este lunes secretaria de una empresa especializada en la venta de repuestos para maquinarias pesadas de empresas transnacionales. Está nerviosa porque nunca ha trabajado.

Por Diario La Primera | 27 setiembre 2012 |  1k 
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Se casó a la edad de 17 años con un ingeniero de minas que le doblaba la edad y éste le obsequió una vida de reina por 50 años. Le dio todo. Si no tuvo hijos fue porque ella se opuso rotundamente. Jamás le permitió que trabajara en absolutamente nada, porque tenía la idea de que si trabaja la esposa de un ingeniero de minas es porque éste es un profesional mediocre.

Le compró la casa más bella del barrio, le abrió una cuenta bancaria con varios ceros hacia la derecha, le pagaba todos los viajes que quería, le llevaba a las fiestas más lujosas de la ciudad y dieron juntos la vuelta al mundo varias veces. El ingeniero hizo todo lo que le pedía, pero aún así no llegó a enamorarla por completo. Fue tan bueno con ella, que cuando se enteró que iba morir por una enfermedad penosa e incurable, le pagó un viaje largo por Europa para que no lo viera agonizar.

“Cuando regresé del viaje, él murió a los 77 años de edad. Antes de cerrar sus ojos me dijo: también te amaré toda la otra vida como te amé en esta vida, amor mío”.

“En algunos momentos, quería que se muriera, pero cuando murió cambió todo. El dinero empezó a gastarse poco a poco; todos los negocios que me dejó empezaron a quebrar; me estafaron en una transacción de terrenos y empecé a extrañarlo tanto, y antes muchas veces era feliz cuando se iba de casa. Ahora que estoy vieja y sola y puedo decir que incluso hacía de las mías cuando estaba de viaje de trabajo en las alturas de las serranías”, confiesa.

Dice que le duele no haberle querido como él la quiso a ella y que le pesa también no haber trabajado nunca. “Espero que este lunes me salga todo bien”, dice. “Ahora que estoy sola, sin su protección, sin su cuidado, puedo decir que jamás nadie en la vida me amó más que él y que en el fondo es a él a quien lo he amado siempre y ahora recién me doy cuenta que mi corazón solitario era la casa de mi querido ingeniero. Lo extraño tanto que ahora mismo me moriría si estuviera segura de que volveré a encontrarme con él”, dice.

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