Agro sin planificación e información

Nuevas turbulencias rondan a la economía agraria, la alimentación y la estabilidad social del país, sólo porque el régimen del Dr. Alan García no quiere entender que el primer deber de un gobierno es nutrir y que para lograr esto hay que levantar integralmente al agro.

Por Diario La Primera | 14 ago 2008 |    

Así indican las proyecciones del mercado alimentario internacional, el incipiente sinceramiento de los subsidiados precios locales del petróleo, el alza imparable y la adulteración paralela de los fertilizantes e insumos afines, el ostensible disloque de los patrones climáticos y la clamorosa falta de diálogo y concertación entre el gobierno y las organizaciones agrarias.

A ello se añade el absurdo abandono de la recopilación y sistematización de las intenciones de siembra para la campaña agrícola agosto 2008-julio 2009, por el Ministerio de Agricultura. Por lo cual ahora no se sabe qué y cuánto sembrará el campo, ni lo que éste necesita para producir como se debe, en un sector donde la plantilla de cultivos tiende a moverse cada vez más, por la creciente reorientación de áreas hacia ciertos productos con mercado interno relativamente seguro, el avance de la ganadería lechera en los Andes y el influjo de la agroexportación.

Encima, Agricultura se niega a difundir y explicar masivamente el críptico paquete de decretos legislativos relacionados con el APC-TLC Perú-Estados Unidos para el sector. Tanto que por ello las etnias amazónicas se han levantado para exigir la derogatoria del írrito DL 1015, cuando la gran bomba legal-social que éste contenía ya ha sido desactivada por el DL 1073.

Sin duda, tal resistencia pretende que los campesinos no conozcan la nueva legislación sectorial hasta el momento de su aplicación en favor primordial de la plutocracia, y tampoco detecten ciertos contrabandos jurídicos, como la tramposa alusión al art. 195 de la Constitución en el numeral 6.4 del artículo VI del DL 1064, sin que nada tenga que ver con tierras.

En resumen, la patética ausencia de diálogo, concertación, planeamiento e información jurídica en el sector agrario, proyectan perspectivas sombrías para el país entero.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista