Agro al garete

Por fin, a 30 años de la imposición del neoliberalismo transnacional, la crisis de los sobrecréditos inmobiliarios, la quiebra del cuarto banco de inversión y la estatización de la principal compañía aseguradora en Estados Unidos, así como sus previsibles secuelas internacionales, están demostrando ante los ojos del mundo que todos los extremismos son insostenibles, por deshumanizados e irracionales.

Por Diario La Primera | 18 set 2008 |    

Así, además, empieza a cumplirse algo que venían pronosticando con digna irreverencia los sabios norteamericanos Noam Chomsky y Joseph Stiglitz, a la vez de aconsejar a los países que abandonaran pronto las letales recetas de ese “modelo” devastador.

Sin embargo, todavía en nuestra patria subsisten numerosos epígonos del neoliberalismo –mayormente convenidos– que satanizan a la planificación y la regulación de la economía por concertación estatal-social, sólo para que las insaciables corporaciones que dominan al mercado imperfecto sigan concentrando la propiedad y las ganancias, aunque siempre digitando al Estado para socializar los riesgos y las pérdidas de sus macronegocios.

Una patética prueba de ello es lo que viene sucediendo en el agro nacional.

No obstante que la disparada de los precios internacionales de los alimentos desde mediados de 2006, fue suficiente advertencia para tornar los ojos hacia el agro que produce para el consumo interno, el gobierno vigente no sólo nada ha hecho por levantar a éste, sino también últimamente ha abandonado hasta la precaria planificación referencial de la campaña agrícola, para dejar que el sector se mueva a “la buena de Dios”.

Sin duda, esto obedece al tortuoso propósito de no atender los requerimientos de los productores en semillas, fertilizantes, créditos y previsión de mercado, con el fin de quebrarlos por abandono y obligarlos a entregar sus tierras a los pocos ganadores de los acuerdos internacionales de “libre” comercio.

En estas condiciones nos coge el desembalse de la crisis estadounidense, proyectando nuevos riesgos tanto para nuestras importaciones y exportaciones sectoriales, como para el abastecimiento alimentario del país.

Ojalá que el gobierno aprendiese de esta nueva lección, para hacer en el campo lo que siempre debió y debe hacer.

Referencia
Agro al garete

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista