Adiós, periodista

La primera vez que te vi, llegabas sigilosamente al local del periódico, con un aura benéfica de guardar el mejor de los secretos, siempre indemne y certero en la opinión. En la sala de redacción, sostenías tus folios, asistiendo a ‘Panta’ acerca de la noticia del último crimen urbano, mientras yo corregía mis primeros titulares para la sección llamada ‘Lima’. Cuchicheabas, en pericia y precisión de sustancia, sobre el lado oscuro de la psicología humana, los vericuetos de algún archivo policial de la Dirincri o un hallazgo de gusto y paladar. La última vez que te vi, hace un par de meses, fue por el Parque Reducto, en Miraflores; estabas en una silla de ruedas, con una ‘agradable’ enfermera que te llevaba. Hice un giro veloz de pescuezo para ver desde el interior de la combi algún rastro grácil de mujer. Y te encontré. Parecías el tierno Yoda, el maestro de Las Guerras de las Galaxias. Mantenías los ojos bien abiertos, como queriendo contener el mundo, los amores recordados, las llagas del saber. Jorge Salazar se fue ayer hacia lo inconmensurable, en sus 68 años y con el periodismo en el hueso. La tristeza de los que te conocieron, aclara este tipográfico en gris, acaso ya una franja en blanco: luto oriental. Aquel practicante que vestía lentes de lunas polarizadas azules, el mismo que te veía como una institución, te despide en tu victoria de vida, verdad de furia y épica del placer. Adiós, aventurero, periodista y sibarita. Algún día te entrevistaré alrededor de un rico pato pekinés del cual eres amo y leyenda.

Por Diario La Primera | 11 jun 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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