Adelantando balances

La crisis que ha empezado a abrirse por el retraso de la ONPE en entregar los resultados de Lima, está coincidiendo con un esfuerzo de García por volver al primer plano (tómese nota de sus increíbles declaraciones contra Hollywood por promover el consumo de drogas y su identificación de la propuesta de legalización del uso de estas sustancias con el apoyo al narcotráfico, cuando es exactamente lo contrario porque trata de impedir que las mafias sigan lucrando del negocio de la prohibición); con la batahola de medios sobre que no hay ganador cuando todos saben que hay una ganadora indiscutible, pero que se usa para dejar abierta la posibilidad de introducir alguna manipulación en los resultados; y con los primeros balances de la batalla terminada en los que varios van adelantando lo que pretenden sean los sentidos comunes del siguiente período hasta las elecciones presidenciales.

Por Diario La Primera | 06 oct 2010 |    

Veamos algunos de estos criterios:

(a) La derecha de todos modos ganó en Lima, porque ganó el mayor número de alcaldías distritales (más o menos 15 sobre 42), mientras que Fuerza Social no obtuvo ni una. Recurso de salida de Lourdes Flores en la noche del 3 de octubre, cuando no sabía cómo dar la cara luego de haber perdido ante una candidata de trayectoria mucho más reducida y sin partido real, que le arrebató la victoria en plena campaña, cuando parecía segura ganadora. El PPC ha tenido en el pasado mucho mayor número de alcaldes. Pero la elección política del domingo fue la provincial y en esa fracasó la derecha que ahora no dirige ninguna región o ciudad importante en todo el país.

(b) El APRA sin García no gana ninguna elección. Pero el APRA, sin García y sin gobierno nacional, ganó la primera elección regional en el año 2002, conquistando 12 presidencias regionales y numerosas alcaldías de capitales de departamentos. Es más bien con García como presidente de la República, que el partido de Haya de la Torre ha perdido aplastantemente dos elecciones regionales-municipales, pasando en el 2006 a quedarse con sólo dos regiones, y esta vez con apenas una que aún está dudosa (La Libertad). Por tanto asignar a García una especie de poder mágico para cada elección es querer evadir la censura política al régimen que va implícita en la presente elección.

(c) El voto por Susana no es ni de izquierda, ni de oposición, ni de exigencia de cambio, y se debe a que es simpática, se supo acercar a la gente, se apropió de la decencia, la ayudó Bayly y otra decena de motivos para que no encaje en ningún patrón de conducta del electorado peruano a lo largo de los últimos veinte años. Pero tendrían que haber sido ciegos y sordos los que votaron por ella para no percibir que la decisión se planteó en dos campos uno de los cuales era la vieja derecha, aliada del APRA y el fujimorismo, y los que se ponían al otro lado optaban por la izquierda de esta elección (que no es igual a decir la izquierda organizada tradicional). Es cierto que Susana fue una excelente candidata, pero la gente no sólo votó por su sonrisa sino por la esperanza que ella misma decía encarnar, que no es la de tener los mejores técnicos ni la de callar ante los agravios en un debate, sino la de construir un nuevo liderazgo para cambiar el país.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista