Actos de pura magia

El presidente dice que no es mago, como si la gente le estuviera pidiendo actos sobrenaturales. La tesis que subyace es que está haciendo lo que puede hacerse y que tal vez lo que ofrecía el documento original de la “Gran Transformación” requería de alguna capacidad de producir milagros que, llegado al poder, descubrió que no tiene.

| 01 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Pero la verdad es que, si vamos a hablar de actos mágicos, tengo algunos ejemplos que muestran que efectivamente Ollanta Humala no es mago, aunque lo ha intentado varias veces los últimos doce meses:

(a) Tratar de ser el presidente de los pobres y excluidos y a la vez el gran amigo de la Confiep. Este es un acto de prestidigitación que presume que a la gran empresa, robustecida por veinte años de hegemonía, se le puede convencer de que se preocupe un poco más de sus trabajadores y su entorno social y ambiental, a cambio de que el Estado no le cambie las leyes (que crearon el esquema de exclusiones vigentes) ni los impuestos. Claro que si uno pide su opinión a los señores del dinero seguro escuchará que hace tiempo que hacen lo que pueden por sus trabajadores y que ponen de su parte para la comunidad. Así que todos deberíamos estar contentos, aunque no nos pongamos de acuerdo nuevamente (van dos décadas) en el Consejo Nacional del Trabajo sobre la nueva ley de relaciones laborales, y se mantengan más de 200 conflictos abiertos entre empresas y comunidades. En resumen, Ollanta quiso probar su magia y creyó lograrlo cuando las encuestas le daban arriba del 70%, ahora está en menos de la mitad, y cada vez son menos los que creen que construirá el empresariado inclusivo y los pobres pro-empresa como había alucinado.

(b) Imaginarse capaz de resolver los problemas derivados –como él mismo denunció a lo largo de seis años de campaña- de veinte años de privatizaciones, concesiones y contratos perjudiciales al país, y hacerlo mediante el procedimiento de no patear el tablero, ajustarse a las normas que antes definió como corruptas y operacionalizar los supuestos nuevos compromisos valiéndose de los mismos personajes que hicieron los anteriores que él condenaba (el justificativo es que son los que tienen más “experiencia”). Esto ha sido un intento de magia mayor, si se toma en cuenta que la estrategia elemental para estos casos es recuperar autoridad para el Estado, derogar las leyes entreguistas y corruptas, y cambiar a los negociadores. Un ejemplo de esto es que este 28 de julio se haya celebrado como el gran logro del gobierno, la recuperación del Lote 88 de Camisea, cuando no se ha recuperado nada, porque las reservas siguen embargadas a favor del proyecto exportador. La fórmula mágica que se quería aplicar era la de sacarle una carta de buena voluntad al Consorcio del gas comprometiéndose a buscar otras reservas de gas para sus garantías, e insertar ese texto en el contrato. Es decir una recuperación literaria, pero no efectiva, hasta que no se hubiera sustituido un embargo por otro. Sin embargo, ni eso se ha conseguido, porque el Consorcio ha demorado con pretextos en dar su consentimiento, con lo que ellos sí fortalecen su posición de negociación. Pero este 28 de julio los avisos oficiales ponían en el primer lugar de la lista de las cosas cumplidas la “recuperación del Lote 88”. Lo que sin duda es un acto de pura magia.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista

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