A usted qué le importa

En la combi, Wilson, el feo de la labia maldita que encanta a las mujeres, quedó casi paralizado cuando una monjita se sentó a su lado. Ella estaba vestida totalmente de un azul profundo, con un faldón que apenas dejaba ver unos zapatos negros de hebillas plateadas como las de una niña de colegio.

| 02 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores |  774 
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Por el color de su rostro, sus cabellos eran quizá castaños, pero estaban cubiertos de una tela fina, brillante y azul. Tenía los ojos grandes y serios de color oscuro y no sonreía ni hablaba con nadie. Viajaba en la combi como si estaría en formación, con su mirada fija al frente. Wilson, malpensado como siempre, creyó que la chica de al lado era una hipócrita y que su hábito de religiosa era solo una forma evidente de disimular sus pecados. “Ahorita, le lanzo un floro maldito y caerá en mis brazos y se olvidará para siempre de su semblante marcial. Además, si la suerte me acompaña quizá yo llegue a ser su primer hombre”, pensó con malicia y fingió jugar con su celular. Pero cuando estuvo a punto de hablarle, algo extraño lo detuvo. Como nunca, se puso rojo, se cohibió como un niño y no supo qué hacer. La religiosa se dio cuenta de las intenciones de Wilson y se acomodó en el asiento apartándose un poco de él sin perder la compostura. Él, sin embargo, insistió y lanzó una pregunta manida para esas ocasiones. “¿Señorita, puede decirme qué hora es?”

—Le sugiero que mire su celular.

—Es que, es que,…

—Son las dos de la tarde. Mire, ahí, en el espejo del conductor, dice lo mismo.

Wilson se puso aún más rojo y soltó una frase tonta: “Solo quería saber cómo se llama usted”.

—¿Entonces por qué no me preguntaste por mi nombre?

—Bueno, ¿cuál es su nombre?

—¡A usted qué le importa! ¿Usted ha subido a la combi para viajar o molestar a la gente?

Derrotado, Wilson se quedó quieto y empezó a mirar por la ventana cómo los postes viajaban en sentido contrario; y al rato, la religiosa dijo: “Baja en la esquina”. Se levantó. Susurró: “idiota”; y dejó la combi.

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El Escorpión

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