A paso de cangrejo

Las óptimas cifras de crecimiento económico no bastan para ocultar la insatisfacción de los peruanos sobre la calidad de nuestra democracia y su ineficacia frente a la corrupción que nos acompaña impunemente haciéndole mucho daño al Perú.

Por Diario La Primera | 19 feb 2009 |    

Destapado el escándalo de Petro-Tech, incluida la desautorizada comisión del Presidente García, elementos de la Marina de Guerra presionan a los oficiales Martín Fernández y Jesús Ojeda, acogidos a la confesión sincera, para que cambien su declaración y no comprometan a los dos grandes implicados Elías Ponce y Carlos Tomasio. Y por si fuera poco, la jueza María Martínez paraliza las investigaciones del fiscal sobre este caso, de las que se esperaba importantes hallazgos nuevos.

Qué paradoja, tenemos un crecimiento económico de 9.84 en 2008, no alcanzado desde 1994, pero esta buena noticia nos llega acompañada de un aumento del desempleo de 8,9% en Lima, de una devaluación del tipo de cambio que en nueve meses pasó de 2.965 soles por dólar a 3.236 soles, lo que impactará también en la inflación.

La voluntad de vender el Ministerio de Educación, el aeropuerto de Collique, una parte del Pentagonito y de otros bienes públicos han terminado sembrando más desconfianza en el Estado.

Si a eso agregamos que los pesqueros industriales depredan la anchoveta en Arequipa, que los despedidos desde las épocas del fujimorismo hasta la crisis internacional de nuestros días enfrentan al Estado por su indolencia frente al desempleo, que los huaicos y derrumbes siguen matando gente en los mismos lugares donde los matan cada año por la imprevisión de las autoridades y los magros presupuestos que se les otorga, que las revisiones técnicas de automóviles y camiones son burladas por quienes alquilan autopartes para pasar esas revisiones, que tolerancia cero obtuvo la calificación de cero por los servicios prestados a la seguridad vial, da ganas de pensar en cambiar el chofer de la combi.

Como diría Humberto Eco, el Perú avanza pero “a paso de cangrejo”.


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista