¿A quién defiende el presidente García?

Molesto por los cuestionamientos recibidos por el desventurado ‘vladispot’, cuya autoría oscila entre el gobierno y el partido del gobierno (¿importa entonces a alguien tal diferencia?), otra vez el locuaz presidente García dio irreflexivo curso a algunas de las certezas que frecuentemente asoman por debajo del recargado maquillaje de su retórica.

Por Diario La Primera | 15 jul 2008 |    

Muy significativamente, estableció como premisa de su discurso al respecto, un condicional: que “Vladimiro Montesinos puede ser un delincuente”. ¿Puede ser?; ¿se resiste, entonces, a reconocerlo como tal?; luego, ¿en qué campo político-moral se sitúa el presidente para otorgar aún, a este siniestro personaje, el beneficio de la duda?; ¿será que asumiendo su propio lema de que “en política no hay que ser ingenuos”, suscribe la lógica del ‘Doc’ según la cual la razón de Estado “justifica” atrocidades y delitos de lesa humanidad?

Añadió enseguida que Montesinos “puede decir la verdad”. Seguramente, “puede” decir y hacer muchas cosas (el ámbito de lo potencial, de lo probabilístico, es muy amplio para las conjeturas, algunas de ellas ciertamente ridículas), así como él mismo “podría” ser humilde en sus gestos, aunque ciertamente no lo es, nunca lo fue y es poco probable que lo sea. Precisamente, ratificando esto último, de inmediato (para variar) atacó a los críticos de aquel engendro publicitario, diciendo que “muchos de los que persiguen ahora a Fujimori y Montesinos encarnizadamente (¿deberíamos juzgar por el tono y el adjetivo empleados, que considera reprobable esta posición?, NM), lo hacen para olvidar que ellos también estuvieron en el fandango de esa administración”... Volviendo al ámbito de las posibilidades, es poco probable que se esté refiriendo a los que desfilaron ante las cámaras ocultas de la salita del ‘Doc’; no hemos notado que alguno de ellos haya dicho algo con relación al ‘vladispot’, incluyendo, por cierto, al entonces Secretario General del APRA y hombre de absoluta confianza de García, Agustín Mantilla, quien se colocaba apresuradamente en los bolsillos US$ 30,000 como “cariño” del doc, y luego algunos millones de dólares en cuentas bancarias del extranjero.

El Perú necesita remontar la nefasta herencia del fujimontecinismo, que institucionalizó el crimen y la corrupción. Hace mal, el presidente defendiendo lo indefendible. Afecta la posibilidad de reconstruir el país.


    Zenón Depaz Toledo

    Zenón Depaz Toledo

    Opinión

    Columnista