A la chilena

Ha querido el Presidente de la República de Chile presentarse como un gobernante moderno y ceñido a la legalidad internacional, al afirmar en su reciente presencia en Lima, por la III Cumbre ASPA, que Chile respeta los tratados y hace y hará respetar aquellos tratados que haya firmado.

| 06 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 967 Lecturas
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La declaración, por sus implicancias, merece un comentario, sin que haya que caer en el terreno de la exacerbación y la provocación que buscan los sectores ultranacionalistas y antiperuanos de Chile, afanados en frustrar por cualquier medio el proceso en la Corte Internacional de La Haya, porque todo indica que no les será favorable.

La afirmación del mandatario chileno, por cierto, no estuvo referida a ninguna amenaza de violación de tratado alguno, sino a la afirmación del Presidente de Bolivia, de que Chile es un peligro para la región por la amenaza previa de su jefe de Estado a sus vecinos, de que usará “toda la fuerza del mundo” para defender lo que considera su mar y su soberanía.

En esos términos había respondido el gobernante chileno al pedido del Presidente de Bolivia, de una revisión conjunta del Tratado que en 1904 fijó los límites bilaterales, revisión orientada a que Bolivia tenga una salida soberana al mar y se ponga fin así a un largo conflicto que perturba la paz sudamericana; ante lo cual bastaba decirle que no, sin necesidad de mencionar el uso de la fuerza.

Ya nuestro canciller había desestimado la desafortunada declaración chilena sobre el uso de la fuerza, al considerar que el Perú no había sido destinatario de la desafortunada declaración del mandatario mapochino, y había señalado que el Perú no usa el lenguaje de las “bravatas belicistas” y mantiene una posición serena y responsable a la espera del fallo de la Corte Internacional de La Haya.

En ese contexto, la última “aclaración” del Presidente de la República de Chile busca mostrar, insistimos, una posición estrictamente apegada a la legalidad internacional, pero esta de ninguna manera prevé que país alguno pueda “hacer respetar” unilateralmente lo que considera sus tratados.

Lo impertinente –por decir lo menos- de las palabras del gobernante chileno, se demuestra en el hecho que Santiago sostiene que existe un tratado de límites con el Perú (que no es tal, como el Perú ha demostrado y defiende en La Haya, porque se trata de convenios pesqueros sin las características de un tratado de límites).

Y si Santiago se cree con derecho a “hacer respetar” los tratados que en su parecer ha firmado, estamos, como bien lo ha señalado un analista, ante una nueva versión de un lema que ha fracturado históricamente la paz entre nuestros países: “por la razón o la fuerza”; lo cual puede asumirse como una sibilina amenaza que resulta inaceptable.

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