4 de julio: Jornada Nacional de lucha

A dos años del actual gobierno, la situación de los millones de trabajadores y trabajadoras continúa igual o hasta más precarizada que en la gestión anterior. Según los propios datos de la INEI, solo el 24% de la PEA está empleada con sus derechos reconocidos en total o parte de ellos. El resto (76%) labora en la informalidad. Mientras tanto, los grupos de poder económico y sus aliados políticos (ambas suman el 2% de la población) continúan beneficiándose de las ganancias del crecimiento, además de mantener el control del país.

| 03 mayo 2013 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 987 Lecturas
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La victoria electoral de Ollanta Humala fue la consecuencia del rechazo a una forma de gobierno impuesta por el fujimorismo y profundizada por García, donde la corrupción y la represión fueron las herramientas para impedir que los sectores populares alcancen mejores condiciones de vida por medio de generación de trabajo con derechos, aumento salarios, seguridad social, respeto a la sindicalización, etc.

Frente a esta realidad, las organizaciones sociales, como la CGTP, tenemos que ser un factor de cambio y de un nuevo orden económico y político, teniendo en cuenta la nueva realidad política y la dirección de un gobierno que ha decidido mantener el continuismo precarizador. Esto implica esforzarnos para lograr la mayor unidad con el fin de centralizar nuestras luchas y establecer objetivos unitarios.

Por estos motivos, la CGTP reafirmó el 1º de mayo su compromiso de defender los intereses de los trabajadores y convocó a emprender una lucha unitaria y permanente, para lograr una Reforma Laboral Democrática que establece tres ejes de lucha: una nueva legislación laboral; una reorganización, modernización y moralización del ministerio y una nueva política laboral que genere trabajo masivo, estable y con derechos.

Esta reforma tiene como objetivo integrar las demandas contenidas en la agenda laboral que a su vez está destinada a promover un vasto movimiento popular, que ayude al proceso de acumulación de fuerzas políticas y sociales. En conclusión, una reforma que promueva una efectiva redistribución de la riqueza, con aumento de sueldos, salarios y pensiones.

En ese sentido, atendiendo los acuerdos de la Asamblea de Delegados se realizará el 4 de julio una Jornada Nacional de lucha con el fin de demandar solución a las justas demandas de los trabajadores y el pueblo. Ese día miles de trabajadores y trabajadoras saldrán a las calles en las principales ciudades del país para expresar su rechazo a la actual política social y económica.

Si el gobierno, que prometió la transformación del país, continúa desoyendo los justos reclamos de la población, el siguiente paso será convocar a un Paro Nacional Cívico y Popular.


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Mario Huamán Rivera

Opinión

Columnista