22 de marzo: marcha por la defensa del agua

Desde las 3 de la tarde del 22 de marzo, diversas organizaciones sociales se concentrarán en la Plaza 2 de Mayo con la finalidad de demandar el “Reconocimiento del Agua como Derecho Humano y la Intangibilidad de las Cabeceras de Cuenca”.

| 16 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Esta movilización concluirá un acto cívico-cultural en la Plaza San Martín. En horas de la mañana se realizará un fórum con la participación de la CGTP, CUT, FENTAP, los Frentes Regionales, Gremios Agrarios, Coordinadora Política Social, entre otros movimientos sociales, donde diversos especialistas debatirán la urgencia de políticas públicas que preserven el acceso al agua, teniendo en cuenta que nuestro país sufrirá de aguda escasez en los próximos años.

Esta movilización, si bien se da en el marco el Día Mundial del Agua, forma parte de una lucha que se viene dando en el Perú y el mundo para evitar la privatización de los recursos hídricos y enfrentar a la presión que ejercen los organismos multilaterales y las transnacionales con la finalidad de aumentar sus ganancias a costa de la comercialización de las necesidades básicas de la población, como el agua, salud, educación y transporte, que en nuestro país ha generado el encarecimiento de dichos servicios y la baja calidad.

En el caso del agua, la resistencia de los trabajadores y trabajadoras organizados junto a la población ha evitado que los privatizadores logren plenamente sus objetivos. La privatización del recurso ha traído resultados funestos como son el incremento de las tarifas, la precarización del servicio y la baja cobertura (abandono de las zonas pobres o poco rentables). A esto se suma, el desinterés del concesionario de mejorar el servicio al contar con un subsidio implícito por parte del Estado que asegura sus ganancias a pesar de su ineficiencia. Esto ocurre en Tumbes y sucedía en Pacasmayo donde la lucha del pueblo obligó a que su empresa retorne a la municipalidad, ante la incapacidad de los concesionarios de resolver los problemas de saneamiento.

A pesar de estas experiencias, los gobiernos de turno persisten en entregar este sector estratégico, tal como sucede en Piura, Pucallpa, Iquitos y otras regiones, como Lima, donde se ejecuta la desarticulación de Sedapal, privatizándose (tercerización) varios procesos que utiliza la empresa pública para llevar agua a los ocho millones de limeños y limeñas. Esto viene trayendo consecuencias ambientales, de salubridad, laborales y de insatisfacción de demanda, que ante la escasez que se anuncia provocará diversos conflictos sociales, que se agudizarán ante la incapacidad del Estado de regular un sector que poco a poco es entregado a los privados.

Por estas razones, la marcha también exigirá al régimen actual, la constitucionalización del derecho al agua, la derogatoria de las normas que promueven la privatización de las empresas estratégicas, principalmente de saneamiento (cuya gestión debe ser pública) y la ejecución de medidas que resuelva la escasez que se avecina. Asimismo, para que se respete la intangibilidad de las cabeceras de cuenca ante cualquier intervención extractiva, como es en el caso de Conga.


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Mario Huamán Rivera

Opinión

Columnista