10 de febrero: Un año de la Marcha Nacional por el Agua

El pasado domingo 10 de febrero se cumplió un año desde que unas 20 mil personas marcharon por el centro de la ciudad de Lima respaldando la resistencia de las poblaciones de las provincias de Celendín, Bambamarca y Cajamarca a la imposición del proyecto Mina Conga, de la empresa Yanacocha, propiedad de la norteamericana Newmont y la peruana Buenaventura.

| 12 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 590 Lecturas
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Pero la marcha no fue solamente contra Conga, sino que se convirtió en la expresión de una amplia movilización nacional, tan rural como urbana, en defensa del agua como recurso natural fundamental para la vida y las actividades productivas básicas de las mayorías, frente a actividades económicas que generan grandes ganancias privadas y grandes rentas públicas de corto plazo, como la minería, pero que en el camino destruyen las fuentes de agua, se la apropian abusivamente, o la contaminan hasta hacerla inusable para el resto.

La Marcha Nacional por el Agua fue iniciativa de los ronderos de Celendín, Bambamarca y Cajamarca, que buscaban así llamar la atención sobre su lucha y generar la solidaridad de las poblaciones por donde debían pasar rumbo a Lima. Y vaya que lo lograron: comenzaron unos cientos y llegaron algunos miles, pues pasando por comunidades, centros poblados, capitales provinciales y grandes ciudades en Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Áncash y la misma Lima, sumaron marchantes y recogieron solidaridades de todo tipo.

Sobre todo, lograron también romper el cerco de silencio de los grandes medios que hasta ese momento ignoraban, minimizaban o ridiculizaban su lucha, y así poner el agua en el centro del debate nacional. En efecto, gracias a la resistencia en Cajamarca misma y gracias a la Marcha Nacional, el país entero discute hoy sobre la importancia del uso sostenible del agua y las amenazas que la minería le plantea. El Ministerio del Ambiente se pone más duro con las mineras elevando las multas a quienes contaminen más allá de los límites máximos permisibles. Varios gobiernos regionales intervienen en el debate sobre nuevos proyectos mineros reclamando que se asegure el agua necesaria para el consumo humano y las actividades productivas sostenibles. El Acuerdo Nacional aprueba una política de Estado sobre el agua.

Nada de esto, por cierto ha resultado aún suficiente para parar Mina Conga ni para cambiar la política minera extractivista del Gobierno del presidente Humala. Pero sí ha generado mejores condiciones para lograrlo. La consulta ciudadana sobre la viabilidad de Mina Conga, ya aprobada por las organizaciones sociales para las provincias de Celendín y Bambamarca, y que quizás se haga también en la provincia de Cajamarca, será un nuevo momento en este proceso. Y las elecciones locales y regionales en Cajamarca a fines del 2014 serán una suerte de referéndum político sobre la minería en la región. El ministro Merino ha dicho que en el 2013 Conga va de todas maneras. Pero esta historia no ha terminado.


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Carlos Monge Salgado

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