Discurso de 28 de julio

Castañeda declaró hace poco que responderá con obras a la cada vez más podrida olla del caso Comunicore, que salpica de forma continuada su gestión en el municipio de Lima.

Por Diario La Primera | 25 jul 2010 |    
Y sus ayayeros resumen el caso en que evidentemente hubo un cúmulo de delitos cometidos, pero el alcalde no tenía por qué estar enterado de lo que estaba pasando. Alan García debe estar pensando de la misma manera, como que ha sacado por ahí una delirante cifra de 130 mil obras durante su gobierno y le ha encargado decir a su fiel escudero Javier Velásquez que este 28 de julio no dará un discurso exitista sino optimista.

Ya podemos imaginar la diferencia entre una y otra cosa. Pero, para que lo que aquí veníamos diciendo, es totalmente seguro que el discurso no aclarará los numerosos misterios de dinero en que anda metido este gobierno, entre ellos la reciente licitación de EsSalud, por 14 mil millones de soles, para la construcción de dos hospitales, ganada por la empresa BM3 Obras y Servicios SA, de propiedad nada menos que de Fortunato Canaán, según ha denunciado el congresista Daniel Abugattás, ex presidente de la comisión investigadora de los “petroaudios”. Ilusamente, algunos pensamos que nos habíamos librado del dominicano de la cresta, cuando, favorecido por el juez Barreto y en combina con García, vino al país (noviembre del 2009) y se fue sin decir nada, logrando que le levanten la interdicción.

Se esperaba, por cierto, que la inscripción fraudulenta que Canaán obtuvo de parte del Consucode (hoy OSCE), para contratar más allá de sus posibilidades, le hubiera sido retirada y que la directa actividad de corrupción de funcionarios e injerencia en política interna que se evidencia en los “petroaudios”, lo había por lo menos descartado para futuros negocios con el Estado peruano.

Pero no, la filosofía de “respondo con obras” también incluye que no tengo que responder por mis relaciones corruptas. Si después de tanta vuelta y tantos muertos y heridos en el camino: Del Castillo y Garrido-Lecca en desgracia, León en la cárcel, Químper negociando salir de la detención domiciliaria con información sobre Toledo, BTR fuera de combate con rebote sobre Giampietri, etc., el sapo de Canaán sigue teniendo una extraordinaria influencia como para recibir aún más de lo que se proponía originalmente: ¿qué clase de influencia tiene que estarse jugando y a qué nivel del poder político?

Es verdad que cada vez que nos aproximamos más al final del segundo gobierno aprista tenemos una mayor combinación de optimismo y desvergüenza. Las obras de apuro (a entregar antes que acabe el gobierno), por supuesta emergencia y con proveedores definidos a dedo están en pleno apogeo. Y lo que es peor, hay un cierto consentimiento de que así sea. Tal vez sea que no nos acostumbramos a un Estado con dinero como el que hemos tenido los últimos años y a que estamos demasiado acostumbrados a realidades dolorosas que conviven con nosotros como los niños que mueren de frío en las alturas y la gente que se alimenta con lo que puede.

Responder con obras a la inmensidad de los problemas de desigualdad, exclusión y miseria que padecen la mayoría de los peruanos es un redondo engaño, como se ha mostrado muchas veces en la historia. Pero es mucho peor pretender responder de la misma manera a hechos concretos de corrupción y asociación mafiosa que todos hemos visto y que permanecen no sólo impunes, sino vigentes. Ya no es optimismo. Es falta de vergüenza.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista