Zelaya en su víspera

Alta dosis de coraje y astucia ha tenido el retorno de Manuel Zelaya a Honduras. Ambos factores, más el apoyo masivo y heroico del pueblo, han dibujado un panorama de esperanza para la democracia continental.

| 25 setiembre 2009 12:09 AM | Columna del Director | 479 Lecturas
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La hazaña de Zelaya no tiene precedentes en nuestra América. Desde un tercer país, que no ha querido mencionar, este peregrino del derecho atravesó “montañas y veredas”. Desconocidos lo ayudaron, policías y hasta militares le permitieron llegar a la capital.

¡Qué ejemplo de guerrero en paz y por la paz!

Fotos de las agencias de prensa internacionales muestran el júbilo del pueblo que rodeó al Presidente momentos antes de que ingresara en la embajada de Brasil, en pos de asilo.

De inmediato, ante un llamado de Zelaya, decenas de miles de hondureños partieron desde todos los puntos del horizonte, para una marcha de respaldo al estadista.

La sorpresa ha conmovido al mundo y asustado a la dictadura militar.

Recuérdese que los jefes del ejército hondureño han sido alumnos de la Escuela de las Américas, el órgano norteamericano que adiestró a fascistas de América Latina y el Caribe. Algunos frecuentan la base militar que Washington disfruta en Honduras.

El general golpista Romeo Orlando Vásquez, jefe de Estado Mayor Conjunto hondureño, estudió dos veces en esa Escuela siniestra, en 1976 y en 1984. El jefe de la Fuerza Aérea, Luis Javier Prince, estudió allí en 1996.

No en vano el congresista Joseph Kennedy declaró: “La Escuela de las Américas del ejército de Estados Unidos… es una escuela que ha producido más dictadores que cualquier otra escuela en la historia del mundo”.

Lo cierto es que el caso Honduras preocupa cada vez más al mundo. Se ha convertido en una piedra de toque para el destino de la democracia.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas, todos los países han condenado el golpe y reclamado que se reinstale a Zelaya en el sillón presidencial. Brasil ha pedido que el Consejo de Seguridad de la ONU celebre hoy una sesión secreta para examinar el caso y contribuir a la restauración del orden democrático.

En los últimos días, la presión mundial ajusta el cuello de los militares y el “presidente” títere, Roberto Micheletti.

Amenazado de muerte, el asilado ve a las tropas de la dictadura acosando la embajada de Brasil, escucha cómo disparan contra la multitud pacífica.

Honduras nos ha dictado dos lecciones: 1. Que el golpe del 28 de junio fue un manotazo del Pentágono para su contraofensiva frente al avance de las fuerzas progresistas de América. 2. Que las balas no matan la voluntad de un pueblo.

Zelaya está en la víspera de su regreso al poder. Ese retorno conducirá, sin duda, a la profundización del proceso democrático y social de Honduras, y fortalecerá a las fuerzas progresistas del continente.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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