Wall Street: la banca rota

Bertolt Brecht planteó en su Ópera de dos centavos este dilema: ¿qué es peor, fundar un banco o asaltar un banco? Muchos estadounidenses están demostrando en las calles su rechazo a las instituciones financieras a las que culpan, con razón, de la abrumadora crisis económica y el desempleo galopante.

| 03 octubre 2011 12:10 AM | Columna del Director | 1.6k Lecturas
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Llevados por la codicia, los bancos de Estados Unidos provocaron la ruina al otorgar créditos a quienes no podían pagarlos. El régimen, en lugar de mandarlos a la cárcel, premió a los banqueros, otorgándoles miles de millones de dólares de fondos públicos. Buena parte de esa fortuna fue a los bolsillos personales de los banqueros.

Lo que está en el fondo de la cólera ciudadana es la creciente convicción de que el régimen capitalista, en su etapa neoliberal, es culpable de la gran desgracia, pues genera creciente abuso y agudiza la desigualdad.

Amy Goodman indica en el libro En la cama con el enemigo que la familia propietaria de la gran cadena de tiendas Walmart tiene una fortuna equivalente a los ingresos anuales de los 120 millones de estadounidenses más pobres.

Significativo es que la protesta contra los bancos abarque sectores muy amplios de la sociedad norteamericana. La central sindical AFL-CIO respalda las movilizaciones. Políticos demócratas, intelectuales, estudiantes se suman a la corriente. Un exministro (Secretario) de Trabajo, Robert Reich, autor del libro El trabajo de las naciones (que comenté en La República apenas apareció su primera edición en inglés) figura entre los alentadores de la protesta.

La acción de ciudadanos estadounidenses aparece en directa confrontación con el movimiento del Tea Party, ultrarreaccionario, racista, de vocación fascista, que ve comunistas hasta en la sopa teóloga.

Los indignados de Norteamérica tienen homólogos en la Europa Occidental. No solo en España. En elecciones parciales de Alemania, el 18 de setiembre, el Partido Liberal, el único neoliberal recalcitrante del país, ha sido defenestrado de cinco parlamentos regionales y ha alcanzando apenas el tres por ciento de los votos.

En Francia, la izquierda acaba de ganar mayoría en el Senado. Los ciudadanos empiezan a percatarse de que la derecha neoliberal es la que ha hundido al país. El semanario L’ Express, en la última edición de setiembre publica un amplio informe, que incluso se exhibe en la portada: DEUDA. Los culpables. Cómo han arruinado a Francia. Un gráfico muestra que hasta el gobierno del socialista Francois Mitterrand la deuda pública francesa apenas bordeaba el 35 por ciento del Producto Bruto Interno. Con Jacques Chirac, elegido y reelegido, la deuda llega a 66.8 por ciento. Con Nicolas Sarkozy alcanza el 82.3 por ciento. Esto significa una quiebra. El tratado de Maastricht, de la Unión Europea, prohíbe pasar el límite de 60 por ciento.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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