Veinte años después

El Presidente Alan García anunció ayer una operación milagro: va a destinar 100 millones de soles para atender, según dijo, a 10 millones de nuevos afiliados del Seguro Social.

Por Diario La Primera | 16 jul 2008 |    

Esto significa que el Estado invertirá diez soles anuales por cada trabajador asegurado.

Si eso es exacto, quiere decir que la atención va a empeorar hasta el nivel de una catástrofe.

La Defensoría del Pueblo acaba de publicar su Memoria 2007. En ella se incluyen las denuncias formuladas por los asegurados actuales contra EsSalud respecto a demora en la atención, ausencia de instalaciones adecuadas e insuficiencia de medicinas.

Quien, como el que esto escribe, es asegurado, sabe que a veces hay que esperar quince días o un mes para que se le dé cita con el especialista o se le realice el examen pertinente. En nuestra redacción trabaja un colega que recuerda que en el Seguro citaron para “dentro de quince días” a un pariente. En vista de lo serio del caso, llevaron de inmediato al paciente a una clínica particular y allí lo operaron de urgencia.

Si esperaba quince días, hubiera significado el descanso eterno.

El problema es la insuficiencia de hospitales, salas y equipos quirúrgicos, médicos, personal auxiliar.

Mucho me temo, por eso, que la seguridad social para diez millones de nuevos asegurados sea sólo un exceso verbal, empujado por la viada de la demagogia.

Es como el discurso sobre la ley para las MYPES, que en realidad favorece a empresas grandes disfrazadas de medianas, rebajando derechos al personal de éstas.

Al lema “hechos, no palabras” adoptado por el dictador Odría, García parece oponer éste: “palabras, no hechos”.

Respecto a realidades de García, el eminente sociólogo francés Alain Touraine acaba de acuñar definiciones lapidarias. En una entrevista del número 170 de la revista Quehacer, dice Touraine:

“Creo que el presidente (García), por razones que pueden ser muy positivas e inteligentes, está en el pasado. El gobierno es liberal, como los gobiernos solían ser hace diez o veinte años atrás. Ahora que todos los gobiernos están tratando de reintroducir el Estado, de retomar el control de las actividades económicas, el presidente defiende un liberalismo casi excepcional. Parece que se equivocó de tren, está llegando un poco atrasado a la estación de metro ‘liberalismo’”.

El mandatario peruano está aplicando al pie de la letra las fórmulas que John Williamson bautizó en 1990 como el Consenso de Washington (que incluía liberalización del comercio, privatización, priorización de la inversión extranjera directa, desrregulación del sistema laboral). Hace años, el propio Williamson declaró que la aplicación dogmática de su receta había conducido a más pobreza, más desigualdad, más atraso.

Pero García se ha trepado a ese tren que avanza hacia el pasado.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com