Vallejo: el eterno retorno

Por obra del azar compré la revista parisiense L’Express en su última edición de octubre, y me di con la grata sorpresa de una reseña sobre la edición en francés de los Poemas de Vallejo que Georgette tituló Poemas Humanos.

| 13 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 2.3k Lecturas
2375

El texto, escrito por André Clavel, empieza así:

“El poeta más grande de América Latina en el siglo XX”. Estas palabras las escribió Jorge Semprún en febrero último, en vísperas de su muerte, para saludar al meteoro de las letras peruanas, César Vallejo, un cazador furtivo de lo absoluto que conoció la prisión y el exilio antes de terminar en un cementerio de París, donde se extinguió a los 46 años de edad.

“¿Su vida? Un combate encarnizado, y admirable. Contra la maldición de haber nacido ‘un día en que Dios estuvo enfermo’. Contra la miseria de sus hermanos, los peones peruanos. Y contra la opresión, que él acosaba en todas partes, aunque su poesía no fue nunca una simple diatriba política”.

Clavel precisa que Vallejo viajó a Francia después de haber sufrido prisión en el Perú. Allá, escribe, “se vinculó con los surrealistas, llevó una vida de bohemio y se volvió hacia el comunismo sin cesar de escribir textos de desollado vivo que serán reunidos después de su muerte en los magníficos Poemas humanos: ahora traducidos por François Maspero, testimonian de una búsqueda metafísica febril, mezcla de tinieblas existenciales y de esperanza revolucionaria”.

No conozco el texto de Semprún referente a Vallejo. Se trata de un político, escritor y cineasta español, quien a los 16 años se exilió en Francia, a causa de la guerra civil que desató el fascista Francisco Franco. A los 18 años, por combatir en la Resistencia francesa contra los invasores nazis, fue enviado al campo de concentración de Buchenwald. Durante décadas se negó a describir experiencias en esa cárcel de exterminio, pero en años recientes relató, con mano maestra, cómo, en los últimos días del nazismo, vio que niños judíos eran bajados de un vagón de destinados a la muerte, y cómo los soldados nazis los empujaban a puntapiés y culatazos. Es un texto terrible y hermoso.

Semprún fue dirigente comunista español, hasta que lo expulsaron por discrepancias ideológicas.

Maspero, el traductor de los Poemas humanos, es un gran editor francés. Su padre, Henri Maspero, eminente sinólogo y militante de la Resistencia, murió en el campo de concentración de Buchenwald. Su madre volvió con vida del campo de mujeres de Ravensbruck (allí murieron 130 mil mujeres). François Maspero se distinguió por crear, después de la segunda guerra mundial, a los 23 años de edad, una editorial anticolonialista. Se hizo famoso cuando publicó, en 1961, el libro de Frantz Fanon Los condenados de la tierra.

Con esas cumbres se emparenta Vallejo.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo:


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com