Valdés, el provocador

Visto a fondo, Óscar Valdés, presidente del Consejo de Ministros, es el personaje que azuza conflictos, propicia matanzas y urde patrañas en su papel de abogado autoritario, no del régimen o de la población, sino de las empresas. Para él, el papel tutelar del Estado se reserva para las grandes empresas, sobre todo si son transnacionales.

| 31 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 2.9k Lecturas
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Valdés se mostró ayer en todo su esplendor. Desmintió que hubiera nombrado a Jorge Acurio, presidente de la Región Cusco, como encargado por el Ejecutivo para instalar una mesa de diálogo con las autoridades de Espinar.

La versión de Valdés es a todas luces inverosímil, falsa. “Jorge Acurio”, ha dicho Valdés, “vino el lunes a mi despacho y me pidió intervenir en una reunión con congresistas del Cusco. Sin embargo, nunca asistió”.

Es obvio que Acurio no necesitaba el apoyo o el patrocinio de Valdés para reunirse en cualquier momento con sus paisanos congresistas. Mantiene cordiales, fraternas relaciones con ellos.

El jefe del gabinete ministerial asevera luego que “la mesa de diálogo ya había sido instalada y ha sido rota por los dirigentes de Espinar”. Pero calla que los dirigentes de Espinar estaban pidiendo desde abril una reunión que no se concretó por indiferencia y por discriminación contra dirigentes de Espinar –con todas las trazas de provocación–.

Calla Valdés asimismo que su actitud “dialogante” se acompañó con amenazas y el envío de un masivo contingente policial, incluidos francotiradores de elite. Los muertos no nacieron del aire. Alguien ordenó matar, incluso a civiles inermes.

Algo más. Su supuesto talante dialógico se desnuda cuando asegura que “el gobierno mantiene su posición de que primero debe restablecerse el orden para que se instale la mesa de diálogo”. O sea: te provoco, te engaño y suscito tu cólera, pero si protestas, si luchas, meto bala. Después veo si conversamos, a condición de que te rindas.

Cuenta el premier con el apoyo de los sectores más retrógrados, que, en la coyuntura, son los más fanáticos que hayan ocupado el primer plano del escenario político o periodístico.

Jaime de Althaus y Jimena de la Quintana, que confunden el periodismo con una fiscalía de larga perorata y pasión desenfrenada, de Canal N, es decir, El Comercio, traen a la memoria los años 30 del siglo XX, en que la prensa derechista sembró el odio y cosechó la guerra civil.

En el ínterin, resulta cada vez más claro y razonable lo que sostuvimos el lunes último en esta columna. El conflicto de Espinar era soluble mediante el diálogo, era negociable, transable. Anoche, en Canal N, el propio Luis Rivera, gerente de operaciones de Xstrata Copper, ha manifestado la disposición de la empresa a un convenio que incluya un nuevo monitoreo ambiental con participación de los líderes regionales.

¿Seguirá usted atizando choques, comandante Valdés?

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com