Una CGT gigante

Este jueves 27 de marzo quedará grabado en mi interior: he visitado el local central de la CGT francesa, la Confederación General de Trabajadores de Francia. Es un local gigante y bello, por el cual circulan sin cesar hombres y mujeres trabajadores, y que encierra sorpresas y estímulo.

| 28 marzo 2008 12:03 AM | Columna del Director | 385 Lecturas
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Llegué a este local sin programación previa ni invitación de nadie. Después de todo, y así lo aclaré a los compañeros de la central, no ostento representación alguna, salvo la de mi esqueleto y mi conciencia.

Mi visita nació de inspiración súbita, que brotó sin duda de un trasfondo de herencia, ­vínculos y compromisos con el sindicalismo peruano.

Compatriotas jóvenes me precisan que la CGT no ha cedido frente a la campañas y los ataques del neoliberalismo patronal. En las manifestaciones populares, me refieren, los militantes de la Confederación llenan cuadras y cuadras, y ponen el acento de energía y combate de los proletarios.

Me agradó la fuerte presencia de jóvenes, mujeres y negros en el desfile interminable de sindicalistas. Grato fue asimismo comprender la consistencia organizativa de la central.

En sus dos vastos edificios hay secciones para cada federación de rama: ferroviarios, portuarios, federación de minas y energía (poderosa, interesante fusión), de funcionarios públicos, de la salud, de correos y telecomunicaciones. Ingenieros y técnicos se han organizado en un sindicato específico que tiene 60 mil afiliados.

Más de una vez he escrito en el Perú sobre la necesidad de ir a fusiones y alianzas sindicales. En Alemania, he dicho, los trabajadores de las industrias del papel y las imprentas se han ­unido en una sola organización con los periodistas. En Argentina, el sindicato de la industria de la alimentación congrega a asalariados de la harina, el pan, los restaurantes y hoteles. La ­unión hace la fuerza.

En la bien nutrida librería de la CGT pude ver que la globalización es una preocupación básica, expuesta en libros, revistas y folletos.

Pensé entonces en cuán importante puede ser el afirmar los vínculos del sindicalismo peruano con las organizaciones hermanas, particularmente frente a la ola satánica de despidos en masa de sindicalistas.

Y, en diálogo relámpago e informal, Jean-Michel Joubier, encargado de Actividades Internacionales de la CGT, mencionó que el Perú no se ha afiliado a la Confederación Sindical Internacional creada en noviembre de 2006 y que tiene ya 170 millones de miembros. Pas encore (=todavía no), le dije, expresando una opinión y una esperanza.

En el local abundan talleres para la gimnasia, el teatro y, aunque usted no lo crea, para el baile latino de la salsa. Signo de un internacionalismo proletario del ritmo y el sonido.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com