Un escritor soberbio

Me refiero a Mario Vargas Llosa y a la soberbia que hoy exhibe. Se cree él autorizado para dictar sentencias sin apelación, y a veces de tono insultante, en política, economía e ideologías.

| 10 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 4.2k Lecturas
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El último día del 2011 publicó en El País de Madrid el artículo “El orden espontáneo”, celebratorio del mercado de Gamarra en La Victoria, Lima. Se leía allí:

“El Perú va por buen camino y ni la derecha fujimorista ni la izquierda obtusa y anacrónica están por el momento en condiciones de apartarlo de él”.

A mediados de marzo último declaró a La Tercera de Chile, en respuesta a la pregunta: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta hoy el Perú? que uno de esos problemas es la minería informal, y dijo enseguida: “Luego hay una izquierda radical que ha encontrado en el ecologismo una bandera que le permite resucitar los viejos problemas”.

De acuerdo a esto, la izquierda peruana es un problema capaz de resucitar problemas antiguos, que sin duda persisten, porque si no la izquierda no lograría acogida al plantearlos.

Ahora bien, ¿es malo formar en la fila de los ecologistas, en un país donde la empresa Doe Run llena de plomo los pulmones y el cerebro de los trabajadores y de los niños? ¿Es malo ser ecologista frente al proyecto Conga que amenaza destruir el agro, el paisaje y el agua limpia de Cajamarca, y cuyos propietarios tienen un prontuario de coimas, asesinatos y manipulación mediática?

Obtuso y anacrónico es que se maneje el país a base de sobornos, mentiras, corrupción política y abdicación nacional y social. Eso era lo que pensaba Vargas Llosa en sus inicios de escritor y periodista.

A propósito, Rodolfo Walsh, el autor de Operación Masacre que fue asesinado a balazos en 1977 por la dictadura de Videla, se refirió a la soberbia de los escritores, y en particular a la de Vargas Llosa, en entrevista realizada por Carlos Tarsitano para “La Opinión cultural” el 11 de junio de 1972 (¡hace casi 40 años!):

“Es el caso de Vargas Llosa. Esa imagen del escritor como una especie de semidiós que está por encima de todos los conflictos, dispensando imparcialmente maldiciones y bendiciones. Y llegando a designarse a sí mismo como aguafiestas de cualquier sociedad, o sea, va en una clara actitud de aislamiento. Esa posición es tan endeble que en el caso de Vargas Llosa se contradice con su propia obra. La primera parte, sobre todo, de su obra –La ciudad y los perros– refleja una inmersión muy real en el proceso peruano. Y todas sus disquisiciones políticas ulteriores están en contradicción con esa obra”.

El texto que acabo de citar aparece ahora en el volumen Ese hombre de Ediciones de la Flor, Buenos Aires 2007. El título es el de una entrevista de Walsh a Juan Domingo Perón en Madrid que contiene una alta valoración del creador del peronismo respecto a Ernesto Che Guevara.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com