Un criminal en la OEA

Lewis Amselem, representante de Estados Unidos en la OEA que llamó “irresponsable” e “idiota” al Presidente Manuel Zelaya, tiene antecedentes como encubridor de torturadores. Consta que ocultó la identidad –que él conocía– de quienes el 2 de noviembre de 1989 secuestraron, violaron y torturaron en Guatemala a la monja católica estadounidense Dianna Ortiz.

| 30 setiembre 2009 12:09 AM | Columna del Director | 406 Lecturas
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Jean-Guy Allard, periodista de la red de traducciones Machetera, precisa que desde entonces la religiosa ha buscado, infructuosamente, que el gobierno de Washington reabra los archivos de todos aquellos que fueron víctimas de torturas en Guatemala en el periodo de las dictaduras proyanquis.

El informe de Machetera se titula: “La sórdida historia de Lewis Amselem, representante alterno de EE.UU. en la OEA”.

La monja ha relatado cómo fue sometida a un interrogatorio cruel durante el cual fue quemada más de cien veces con cigarrillos y repetidamente violada por sus torturadores, que le ordenaron confesarse subversiva. Perdió el conocimiento.

En otro momento la hundieron en un pozo lleno de cadáveres.

La llegada de un personaje llamado “Alejandro” interrumpió la sesión. Él le explicó que había sido confundida con la jefa guerrillera Verónica Ortiz Hernández.

Mientras “Alejandro” la conducía en su jeep a “la casa de un amigo de la Embajada” (de Estados Unidos), Dianna escapó, aprovechando una parada en un semáforo.

Después, el ministro de Defensa, Héctor Gramajo, declaró que la historia era un invento de la monja. Añadió insultos y calumnias de naturaleza sexual.

Al enterarse del caso, reporteros del Canal estadounidense ABC News ubicaron la fuente de estos canallescos rumores. Provenían de la Oficina de Derechos Humanos de la sede diplomática estadounidense.

¿Quién era el jefe de esa Oficina? ¡Lewis Amselem!

El sacerdote católico Joseph Nangle, de la comunidad de Asís, informó que Amselem se había referido al tema en su presencia, en los términos de la más soez vulgaridad.

Ese testimonio fue corroborado por otras personas, quienes añadieron que Amselem se desbordó en insultos sobre la presencia de voluntarios religiosos en las comunidades indígenas de Guatemala.

Dianna Ortiz había llegado a Guatemala junto con otras monjas, para ayudar a los campesinos. Actuaba como enfermera en una pequeña comunidad.

En octubre de 1996, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, basándose en una investigación, reconoció la veracidad de lo dicho por Dianna. Pero el embajador de Estados Unidos, Thomas F. Strook, y su colaborador, Amselem, que constantemente obstaculizaron la investigación, no fueron mencionados.

Lo cierto es que Amselem ha sido ratificado, igual que otros “diplomáticos” de la era Bush, por Barack Obama. Aquel actúa de nuevo como encubridor de una dictadura.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com