Un crimen judicial de EE.UU.

Hay cinco cubanos presos desde hace más de diez años en cárceles de Estados Unidos por el solo “delito” de ser castristas e intentar desvelar y desbaratar planes terroristas de la gusanería que sirve a la CIA y el imperialismo.

Por Diario La Primera | 26 set 2008 |    

Hay cinco cubanos condenados como espías –sin que exista ninguna prueba contra ellos– por una justicia que nada tiene de independiente.

Hay cinco cubanos valientes que son especialistas de alto nivel: en economía, en relaciones internacionales, en aviación y en construcción de aeródromos. Dos de ellos participaron en la lucha por la liberación de Angola y contra el apartheid racista en Sudáfrica.

Hay cinco cubanos lúcidos que han recibido penas injustas y absurdas, por un tribunal de Miami presionado por la violencia y la intimidación, como lo reconoció la Corte de Apelaciones de Estados Unidos, cuyo fallo fue revocado por inusual revisión ordenada por el genocida George W. Bush.

De esos cinco cubanos, uno, Gerardo Hernández, ha recibido una condena de dos cadenas perpetuas (sí, dos cadenas perpetuas), más 15 años; otro, Ramón Labañino, una condena a una cadena perpetua, más 18 años; un tercero, Antonio Guerrero, una cadena perpetua, más diez años.

Hay cinco cubanos en aislamiento perpetuo. Durante los primeros 17 meses de su detención los cinco jóvenes no pudieron recibir ni siquiera la visita de sus esposas o de sus abogados. René González no ha podido recibir en la prisión ni una sola vez a su esposa y su pequeña hija Ivette. Igual castigo sufre la esposa de Gerardo Hernández.

Hay cinco cubanos encarcelados y torturados en Estados Unidos, en medio del silencio de la mayordomía intelectual y mediática del imperio.

Hay cinco cubanos encarcelados por una justicia de clase, que viola normas del derecho internacional e incluso varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Por ejemplo, el 9, que declara: “Nadie puede ser arbitrariamente arrestado, detenido o exiliado”. O el 10, que expresa: “Toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a que su causa sea atendida equitativa y públicamente por un tribunal independiente e imparcial, que determinará sus derechos y obligaciones, respecto a cualquier acusación penal”.

El principio de igualdad ha sido pisoteado por la justicia estadounidense. La prueba es que al jordano Khaled Abdel – Latif Dumusi lo sentenciaron por los cargos de conspiración y agente extranjero no registrado a 5 años y 10 meses de prisión.

Por esos mismos cargos, a René González, uno de los cinco cubanos prisioneros, lo han sentenciado a 15 años de presión.

Por esa razón, varios Premios Nobel, seis mil intelectuales y artistas, y más de mil parlamentarios de todo el mundo están exigiendo la liberación de los cinco jóvenes cubanos.

Yo me adhiero, hermanos prisioneros.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com