Triunfo de Cajamarca y del Perú

Escrita esta columna, me llega la noticia de que, en vista de la voluntad masiva del pueblo de Cajamarca y de la violencia surgida, la empresa ha decidido suspender su proyecto. Este es un triunfo de Cajamarca, un triunfo del Perú.

| 30 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 4.6k Lecturas
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Lo ocurrido ayer en Celendín, Cajamarca, encierra una tragedia y lanza un alerta. Hay heridos de bala entre los pobladores y lesiones graves entre los policías: la violencia se instala así en el conflicto de la minera Conga.

Dejamos constancia de que desde el primer momento, junto con el inmediato y firme apoyo a las demandas de Cajamarca, este diario y este columnista hemos propugnado ese diálogo. El 11 de noviembre, en los albores del drama escribí una columna titulada “Conflicto a tajo abierto” en que planteé: “A estas alturas, la violencia sólo le puede hacer el juego a los grandes mineros y a la reacción, ansiosa de represión contra el pueblo”.

La crónica, y la historia, registrará que esa ha sido nuestra actitud permanente. Incluso criticamos que Salomón Lerner, presidente del Consejo de Ministros, hubiera mantenido en Lima un diálogo –con sólo cuatro alcaldes cajamarquinos–, sin invitar, como era imprescindible, al presidente de la Región Cajamarca, Gregorio Santos.

Las declaraciones del Presidente Ollanta Humala, en el sentido de que “Conga va”, y de que para él no hay que elegir entre el oro y el agua, sino apostar por los dos, avivaron la desconfianza, azuzaron el descontento.

Esos hechos enconaron el debate. Ahora, el caso se ha agravado. Ahora, va a ser más difícil que la población amenazada recobre la calma. Ahora, cualquier concesión de los dirigentes regionales y locales va a ser sometida al escrutinio pasional de un pueblo en cólera. Esto parece haberlo percibido la propia empresa.

Será precisa alguna señal convincente del gobierno central, en el sentido de que no está alineado con los intereses de la empresa.

La decisión gubernamental de encargar a la Defensoría del Pueblo la búsqueda de un diálogo es un paso tardío, pero en la dirección correcta.

Acierta el Defensor del Pueblo en funciones, Eduardo Vega Luna, al precisar: “Nuestro objetivo es lograr un mecanismo para que los informes del Ministerio del Ambiente que están sobre la mesa puedan debatirse y darle confianza a la población. (…) En este tipo de debates tiene que haber la mayor apertura y participación de los sectores”.

Ricardo Giesecke, ministro del Medio Ambiente a quien la extrema derecha busca satanizar, ha precisado al alcance constructivo de sus críticas al estudio de impacto ambiental.

Una frase del ministro y científico refleja su temple: “Sería una muestra de amor si la empresa decide mantener dos de las cuatro lagunas que buscaba secar, trasladando los desechos mineros a otra zona”.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com