Triste aquelarre derechista

La reunión de la derecha convocada por la Fundación Internacional para la Libertad, realizada en Lima, concluyó sin pena ni gloria. Llamó, eso sí, la atención que los invitados se olvidaran de la crisis global provocada por las recetas que muchos de ellos impusieron. Notable fue asimismo el cuajo con que violadores de derechos humanos hablaron de democracia y libertad.

| 23 marzo 2012 12:03 AM | Columna del Director | 3.8k Lecturas
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Un conocido activista del terrorismo, Carlos Alberto Montaner, exmiembro del Ejército yanqui, resultó figura estelar del aquelarre.

Mario Vargas Llosa llamó la atención cuando presentó como a un héroe a Álvaro Uribe, expresidente de Colombia, aliado de las bandas paramilitares que asesinaron centenares de campesinos y colaboraron en la desaparición y muerte de cientos de dirigentes sindicales colombianos. Por ese prontuario, el Congreso de Estados Unidos se negó durante años a autorizar un tratado de libre comercio con Colombia.

En el Perú acabamos de ver cómo un hombre de confianza de Uribe debe abandonar el frac de diplomático por el traje a rayas de los delincuentes. Nos referimos a Jorge Visbal Martelo, quien tuvo que renunciar a su cargo de embajador en Lima, requerido por la justicia de su país. Visbal, ganadero y financiador de paramilitares, pertenece al círculo íntimo de Uribe.

Vargas Llosa, presidente de la convocante Fundación para la Libertad, no tuvo ningún reparo para invitar a Jorge Quiroga, expresidente de Bolivia, cómplice del dictador Hugo Bánzer, y que ensalzó el Plan Cóndor, mecanismo ideado por las dictaduras fascistas de América Latina para asesinar dirigentes de izquierda. El novelista peruano se siente ahora en buena compañía con tales políticos.

Otro invitado fue Vicente Fox, expresidente de México, personaje investigado en su país debido al crecimiento tramposo, durante su mandato, de una empresa familiar de software.

Terminada la reunión, apareció en los informes de televisión una noticia bochornosa: Mario Vargas Llosa brinda su apoyo a la candidata presidencial del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), en una forma audaz de injerencia en la política interna de México.

En suma, el cónclave no ha prestado ningún servicio en la lucha por la libertad. Algunos de los invitados son políticos repudiados en sus países.

¿Por qué entonces Vargas Llosa convocó esta cita?

Cabe suponer que el afán subterráneo fue influir en la opinión pública latinoamericana en un momento en que se aproximan dos elecciones decisivas. La de México, el 1 de julio. Las consultas de opinión pronostican la derrota del PAN, el engreído de Vargas Llosa. En octubre serán las elecciones generales en Venezuela, y las más diversas encuestas arrojan amplia ventaja para Hugo Chávez.

En el cónclave derechista de Lima se expresó el temor por lo que puede ocurrir en México y Venezuela.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com