Tres al hilo

Acudí el viernes 21 de octubre a una citación del 33 Juzgado Penal de Lima. La señorita juez María del Carmen Bless me había conminado a que me presentara a las 2.30 p.m. Al mismo tiempo ofició a la comisaría del sector donde vivo para que me condujera, de grado o fuerza, a rendir mi instructiva.

| 23 octubre 2011 12:10 AM | Columna del Director | 2.6k Lecturas
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Ya en la oficina judicial pude leer el voluminoso legajo armado para sustentar una querella presentada contra mí por Carmelo Fortunato Sandoval Carhuanco.

En suma, no hay nada que justifique un apercibimiento como el cursado. Algo más, en el expediente consta que en su edición del 30 de enero de 2010, LA PRIMERA acogió la rectificación que el citado Sandoval nos remitió.

Como he señalado antes, el propósito de la serie de juicios que nos acosa es (o era, bajo el gobierno aprista) amedrentarnos. Hay asimismo un intento de impedir que este diario siga apareciendo. Las reparaciones civiles que se nos exigen solo tienen dos salidas. Mejor dicho, dos entradas: una a la cárcel, la otra a la quiebra.

Hay otro elemento, que bien puede ingresar en la categoría de sabotaje. Mi ida al juzgado el viernes último impidió, por ejemplo, que acudiera a mi dictado de clases en la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Por si fuera poco, cada citación de éstas obliga a búsqueda en archivos, diálogos con abogados, gastos de movilidad.

No se detiene allí el proceso. Tengo ante mí dos citaciones judiciales más. Una es para mañana lunes a las nueve de la mañana. Es del 31 Juzgado Penal Reos Libres, por el delito de difamación denunciado por José Félix Palomino Manchego. Lo curioso es que la notificación señala como querellado al gerente yo (sic) director del diario LA PRIMERA. O sea que el escrito carece de puntería. Entendemos que busca al gerente y/o al director.

Esta segunda citación me causa otro daño. Por su culpa no podré acudir a la ceremonia de homenaje por el Día de los Trabajadores de Construcción Civil, cuya Federación me había invitado para pronunciar esa mañana una alocución de saludo.

No se agota ahí el repertorio de las notificaciones judiciales. Tengo ante mí una tercera, que es mucho más grave y puede indicar el afán represivo de un aparato judicial ciego de remate. En esta cédula se cita prácticamente a todos los directivos periodísticos de LA PRIMERA. Proviene de la cuadragésima Octava Fiscalía Provincial Penal de Lima.

Después de asociarnos con personas que no conocemos y que nada tienen que hacer con nuestra labor periodística, se indica que “César Lévano La Rosa, Jaime Cruces Rosas y otros (son citados) por la presunta comisión del delito contra la Tranquilidad Pública –Paz Pública–, Asociación Ilícita para delinquir, y por el delito contra le fe pública –Falsedad Genérica, en su agravio (sic) y del Estado”.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com