Teatro negro del petróleo

El Congreso de la República decidió ayer montar una farsa: nombró una comisión “investigadora” para que examine la venta de Petro-Tech a empresas estatales de Colombia y de Corea del Sur.

| 13 febrero 2009 12:02 AM | Columna del Director | 453 Lecturas
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La comisión es tan burda que la oposición se negó a participar en ella, y está formada por personas que son, para todos los efectos prácticos, oficialistas: un aprista, una fujimorista, un militante de Renovación Nacional (el partido de Rafael Rey) y el vociferante transformista político Aldo Estrada.

El hecho de que el aprismo haya digitado esa comisión monocolor indica que algo turbio se quiere ocultar.

La sospecha es legítima, si se recuerda que el presidente Alan García -el de la complicidad pública con la estafa de Collique- ha sido el incitador del acuerdo congresal.

García, al igual que Alberto Fujimori, cree que a las empresas, sobre todo si son estadounidenses o chilenas, o dueñas de bancos y de la gran minería, hay que facilitarles todo y, si es posible, no cobrarles nada.

Lo ocurrido con Petro-Tech es ejemplar. Se trata de una empresa extranjera que ha cometido reiteradas irregularidades tributarias y está acusada de haber contratado interceptación telefónica.

Para acentuar el escándalo, Petro-Tech decidió vender sus acciones en Estados Unidos, por un valor declarado de US$ 900 millones, para lo cual pagó impuestos en Estados Unidos, pero ni un centavo en el Perú.

La derecha peruana no ve nada de malo en eso. Lo considera un acto libre de una empresa libre.

¿Por qué García quiso aparecer como juez severo de la transacción antiperuana, si, como lo ha reconocido, sabía que ésta se iba a realizar y no hizo nada para denunciarla e impedirla oportunamente?

Lo que busca ahora es tapar ese pasado, y, al mismo tiempo, garantizar la impunidad para una empresa delincuente y una transacción tramposa.

Si García hubiera querido esclarecimiento y sanción, no habría presionado para que se instale en el Congreso un simulacro de investigación.

García no puede incomodarse con el hecho de que la petrolera gringa decida no pagar acá por la millonaria transacción.

Igual hizo la minera Majaz cuando vendió sus acciones a la empresa china Zijin en Londres. Pagó altos impuestos al gobierno de Su Majestad; pero al pobre Perú no le tocó nada.

Hay que recordar que la tramposa Majaz, responsable de represión y hasta asesinatos de comuneros de Piura, fue defendida con ardor e insultos por García y su secuaz Jorge del Castillo, entonces presidente del Consejo de Ministros.

Con esos antecedentes, resulta obligatorio deducir que lo que buscan el régimen y sus allegados es que la farsa montada por el Congreso distraiga al público. El fin es encubrir la culpa de un presidente involucrado en la corrupción y que actúa como tramitador de intereses oscuros.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com