Su propiedad es un robo

Julio Arbizu, procurador anticorrupción, ha anunciado que van a traer 15 millones de dólares que Vladimiro Montesinos tenía escondidos en Luxemburgo. Sería bueno que no solo se repatriara ese dinero, robado al Perú, sino también otras sumas escondidas ahí o en otros lugares. Hay que excavar en las cuentas de Montesinos, de Alberto Fujimori y sus hijitos y de los generales que mutilaron fondos de la defensa nacional para meterlos en sus billeteras. El hallazgo de los dólares de Montesinos me recuerda lo que Mario Vargas Llosa relató en su entrevista que le hicieron en Madrid: Un taxista arequipeño aseguró que Fujimori había robado, “pero solo lo justo”.

| 15 julio 2012 12:07 AM | Columna del Director |1.8k Lecturas
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De modo que hay un robo justo. ¿Cuál es el nivel de ese robo? ¿diez millones de dólares? ¿Cien millones?, ¿mil millones?. La frase del chofer mistiano indica hasta qué punto ha caído el estándar de la moral pública en el país, a partir de Fujimori y Alan García. El chofer de la historia es probablemente un hombre honesto, pero el mal está hecho: él cree que hay una medida adecuada para el robo oficial. Si eso fuera cierto, habría que instituir un cuerpo técnico de Tasaciones del Robo Público. Para fijar esa tasa se deberá consultar con Fujimori y García, quienes podrían precisar si recomendar coimas de 40 ó 50 por ciento para autorizar obras y gastos.

El doctor García sobre todo podría informar, con pelos y millones, cómo se produce eso de que “la plata viene sola”.

En el caso de Montesinos, se ha descubierto que los dólares de Luxemburgo provenían de coimas cobradas por la compra de armas y pertrecheros militares. Al personaje no le importaba el daño que hacia con ese descuento a las fuerzas armadas. Para él y sus cofrades el Perú es una entidad de segundo orden. El primer lugar lo ocupa la cuenta personal.

Me gustaría que alguien hiciera una investigación relativamente sencilla: que se averigüe a cuánto ascienden los robos de todos los presos comunes acusados por ese delito en el Perú. Estoy seguro de que entre todos, absolutamente todos, no llegan ni a la milésima parte de lo sustraído por Montesinos, o Fujimori o García.

Los ladrones en cárcel común no tienen, por lo demás, la posibilidad de esconder sus hurtos en un banco de Suiza o Luxemburgo.

La cleptocracia no es un mal exclusivo del Perú. En estos días la televisora UNASUR transmitió un documental sobre marchas de protestas en España. La multitud entonaba, con letra nueva, una canción de la guerra civil. La versión clásica decía:

“Los cuatro generales, /los cuatros generales,/ mamita mía, que se han alzado, /para la noche buena,/ para la noche buena, /Mamita mía,/ serán colgados.” Ahora cantan: “Los bancos y las cajas, /Los bancos y las cajas,/ mamita mía, / nos han robado.”

España, Perú, aparten de mí este cáliz.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com