Su pasado los condena

El ministro del Interior, Luis Alva Castro, ha buscado desmentir la existencia de un comando parapolicial, porque, dice, “ese tipo de organizaciones no tiene cabida en un sistema democrático”.

| 24 abril 2008 12:04 AM | Columna del Director | 355 Lecturas
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Si esto fuera cierto, habría que concluir que el anterior gobierno de Alan García no fue democrático, puesto que allí tuvo cabida el comando “Rodrigo Franco”, culpable, entre otras cosas, de asesinatos con cartas-bomba.

Las palabras de Alva Castro no están, pues, respaldadas por la trayectoria gubernamental del aprismo.

Lo que sí está claro es que el actual régimen ha cometido ya más de un asesinato político, como el de los campesinos de Ayacucho y Barranca.

La entraña autoritaria y represiva del gobierno está acreditada, además, por actos como la prisión contra la joven poeta Melissa Patiño y otras personas. Este acto arbitrario y torpe, facilitado por el inepto director general de la Policía, Octavio Salazar, es ya un caso célebre, con repercusiones internacionales.

Esos presos están acusados de un solo “crimen”: haber asistido a una reunión bolivariana en Quito. Cientos de latinoamericanos de varios países acudieron a esa cita, debatieron allí, marcharon, corearon lemas. A ningún gobierno, salvo el del Perú, se le ha ocurrido que esa euforia sea un delito.

Éste es, por otra parte, el régimen que ha dictado decretos que autorizan a disparar contra las protestas.

Vista esa serie histórica, judicial, policial y legal, la formación de un comando parapolicial para neutralizar y sabotear protestas sociales resulta coherente.

A Alan García, el presidente que ha plagiado programas del asesino y ladrón Augusto Pinochet, no le va a temblar el pulso para autorizar esas bandas. Es ahora un fascista en germen y en potencia.

Las calumnias y amenazas contra LA PRIMERA son parte de una campaña contra las libertades y las protestas del pueblo.

El odio oficial contra LA PRIMERA se ha exacerbado desde el 15 de abril, día en que el economista Félix Jiménez demostró en este diario que García había plagiado a Pinochet y su ministro José Piñera. Todas las correas de transmisión de García tienen a partir de entonces una meta desaforada: desacreditar a LA PRIMERA con la mira de destruirla.

Jiménez escribió en la ocasión mencionada: “García ha convertido a Piñera y a Pinochet en apristas o en continuadores del pensamiento de Haya de la Torre”.

No sorprende, así, que García quiera plagiar también los métodos de represión y terror de Pinochet.

Con esa actitud va a enterrar al Apra y avivar la cólera de un país que, de modo creciente, lo desprecia.

Gracias en parte a la oposición, denuncia y esclarecimiento de LA PRIMERA se afirma, unifica y avanza la resistencia contra el régimen. Incluso en las bases del Apra. Todo eso saca de sus casillas al ególatra que nos gobierna.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com