Si se acaba el mundo, busco otro

Si usted, acucioso lector, lectora bella, no me lee hoy será porque no acostumbra hacerlo o porque esta madrugada, digo, es un decir, se ha acabado el mundo.

| 21 diciembre 2012 12:12 AM | Columna del Director | 862 Lecturas
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Los periódicos y los negocios han estado agitando el fantasma de un pronóstico maya que supuestamente anuncia el fin de nuestro planeta hoy, 21 de diciembre.

El mexicano Víctor Torres, autor del libro El misterio del calendario maya, ha elaborado una explicación científica del funcionamiento del almanaque de esa civilización prehispánica, que probadamente dominaba la matemática y la astronomía.

El profesor Torres aclara que los mayas anunciaron para el 21 de diciembre de 2012, no el fin del mundo, sino el final del Baktun 13, lo cual tiene que ver con el regreso de los planetas a una configuración particular. Explicaron los mayas que en esa fecha ocurriría un cruce de ejes en un lugar que denominaron corazón del cielo.

Se trata, pues, del fin de un ciclo astronómico y el comienzo de otro. Termina el Quinto Sol y empieza el Sexto. Torres ha escrito que los mayas se hubieran muerto de risa si se hubiesen enterado de la distorsión aplicada a su pronóstico.

El especialista mexicano considera que la versión del fin del mundo atribuida a los mayas es producto de un sincretismo que se nutre de la Biblia y también del Chilam Balam, una historia maya escrita en el siglo XVII.

La idea del fin de un ciclo y el surgimiento de otro ha sido compartida por muchas civilizaciones. En la tradición quechua se habla de un pachacuti, de un trastorno epocal, no de la destrucción de un mundo.

Los científicos coinciden en que los mitos antiguos han sufrido la penetración de la profecía bíblica del Apocalipsis. La noción autóctona no habla de una destrucción, sino de un cambio profundo.

Esto guarda parentesco con la dialéctica, tal como la vio Karl Mark, quien habló de una Aufhebung, una superación, no una aniquilación, como producto del choque de los contrarios.

La visión apocalíptica, lo acabamos de ver en el mundo entero, conmueve almas ingenuas. La revista estadounidense Newsweek, en su edición de esta semana, publica una información sobre una secta religiosa aparecida en Siberia, Rusia, que rinde culto a Vissarion Cristo (Maestro Justo).

En un monte de la nívea Siberia apareció este profeta que anuncia el fin del mundo y la iniciación de la Era de la Luz. Según el mesías apócrifo, Siberia es el lugar apropiado para salvarse del apocalipsis. “Yo había profetizado que volvería para terminar lo que había comenzado”, dice. “Yo soy Jesucristo”, afirma con desparpajo. Tiene miles de fieles, algunos llegados de Alemania, Bulgaria y Polonia.

Lástima no más que este Cristo moderno está un poco regordete.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com