Sentencia sentenciada

El fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra la sentencia emitida por la Sala Penal de la Corte Suprema es contundente: exige que este último se anule. Como se sabe, la Sala Penal presidida por Javier Villa Stein había dictado una sentencia según la cual los asesinatos de Barrios Altos, el Santa y Pedro Yauri no constituían violación de los derechos humanos.

| 26 setiembre 2012 12:09 AM | Columna del Director | 1.9k Lecturas
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La Sala Penal Permanente consideró que esos crímenes no obedecían a asociación para delinquir ni constituían delito de lesa humanidad. Eso condujo a que la pena a Vladimiro Montesinos se redujera de 25 a 20 años y la de Martin Rivas, el indefendible jefe operativo del Grupo Colina, de 25 a 22 años. Otros miembros de esa organización vieron también disminuidas sus penas.

La torpeza jurídica de la Sala de Villa Stein resulta escandalosa cuando se recuerda que la Corte Interamericana había ya considerado las acciones del Grupo Colina como violatorias de los derechos humanos, y que el Tribunal Constitucional del Perú, en la vista de un hábeas corpus planteado por Santiago Martin, se había pronunciado en igual sentido.

Esa demasía se complicó cuando el Procurador Segundo Vitery acudió a San José de Costa Rica, a la sede judicial interamericana, para defender el fallo a favor del grupo terrorista Colina y de sus mandantes Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. La conexión fujimorista del fallo de Villa Stein se traslució cuando César Nakazaki, abogado del exdictador, viajó también a Costa Rica para escuchar el alegato de Vitery. ¿Para escuchar no más? ¿O para controlar? El Procurador fue destituido por su actitud.

Más allá de cualquier trato bajo la mesa, es evidente que la sentencia Villa Stein era importante para la causa fujimontesinista por su capacidad de establecer jurisprudencia.

La eficacia del fallo Villa Stein se demostró enseguida. Gracias a este, Alberto Pinto, exjefe del Servicio de Inteligencia del Ejército en los días de Fujimori y Montesinos, fue liberado. Ahora debería volver a la cárcel.

La Corte Interamericana establece que el Estado peruano tiene el deber de anular, en sede nacional, la sentencia Villa Stein. Puede hacerlo a través de la Corte Suprema, si esta acoge la acción de amparo presentada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Por esa vía se puede anular el fallo de la Sala de Villa Stein y emitir uno nuevo.

Villa Stein y la cohorte de abogados fujimoristas se han vuelto, súbitamente, nacionalistas. Aducen ahora que el fallo de la Corte Interamericana atenta contra la soberanía nacional. De donde se deduce que defender a asesinos es una muestra de pundonor patrio. Matar a los estudiantes inocentes de la Universidad Nacional de Educación y a los inermes vendedores de helados de los Barrios Altos significaría, para Villa Stein y los suyos, prueba de soberanía.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com