Se necesita Estado

La derecha peruana se ha distinguido siempre por adoptar ideas reaccionarias cuando éstas ya habían fracasado en su lugar de origen. Uno de sus mitos es que el Estado solo debe servir para atender la educación, la salud y la red vial, y eso, solo en lo que la empresa privada le deja libre.

| 14 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 2.7k Lecturas
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El Estado empresario siempre arroja pérdidas, arguye este sector cavernícola.

La crisis que ahora castiga al mundo demuestra, a escala global, que quienes quiebran y arruinan a países y continentes enteros son los bancos y las grandes empresas privadas.

El libro Algo va mal de Tony Judt, profesor de la Universidad de Nueva York, presenta pruebas abrumadoras de que la teoría y la práctica privatizadora conducen al fracaso.

El notable trabajo de Judt, publicado el año 2010, expresa, por ejemplo:

“Hemos presenciado un traspaso continuado de la responsabilidad pública al sector privado sin que ello haya representado ninguna ventaja colectiva evidente. Al contrario de lo que pretenden el mito popular y la teoría económica, la privatización es ineficiente...

“Se ha calculado que, en el transcurso de la era Thatcher de privatizaciones en el Reino Unido, el precio deliberadamente bajo al que se pusieron a la venta antiguos activos públicos resultó en una transferencia neta de 14.000 millones de libras de los contribuyentes a los accionistas e inversores.

“A esta pérdida habría que sumar 3.000 millones de libras en comisiones a los banqueros que realizaron las transacciones en las privatizaciones. Por lo tanto, el Estado desembolsó al sector privado en torno a 17.000 millones de libras (30.000 millones de dólares) para facilitar la venta de activos para los cuales no habría habido comprador en otro caso…

“La única razón para que los inversores privados estén dispuestos a adquirir bienes públicos que en apariencia son ineficientes es que el Estado elimina o reduce su exposición al riesgo. En el caso del Metro de Londres, por ejemplo, se creó un ‘Consorcio Público-Privado’ [Public-Private Partnership o PPP] para invitar a los inversores interesados a participar. Se aseguró a las compañías compradoras que pasara lo que pasara estarían protegidas contra pérdidas graves.

“El resultado ha sido el peor tipo de ‘economía mixta’: una empresa privada apoyada indefinidamente por fondos públicos.

“Es curioso que este aspecto escapara a la aguda vista de Friedrich Hayek. Con todo lo que insistió en que las industrias monopolísticas (incluidos el ferrocarril y los servicios públicos) debían dejarse en manos privadas, no se preocupó de prever las implicaciones: como nunca podría permitirse que esos servicios nacionales vitales quebraran, los nuevos dueños podrían correr riesgos, malgastar o hacer un uso indebido de los fondos, sabedores de que el gobierno acudiría al rescate”.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com