¿Por qué no se callan?

En semanas recientes se han escuchado en el ámbito mundial palabras que revelan desdén por los pobres. La diputada derechista española Andrea Fabra dijo, cuando en su Cámara se discutía si debían recortar prestaciones a los desempleados: “¡Que se jodan!”. La señora milita en el Partido Popular.

Por Diario La Primera | 16 oct 2012 |    

La frase me hace recordar del día en que Juan Carlos Hurtado Miller, ministro de Economía de Alberto Fujimori, anunció el paquetazo que significaba grandes alzas en los precios de los artículos de primera necesidad. Un caballero comentó: “Y ahora qué va a pasar con los pobres”. Pero luego adujo: “¡Que se jodan! ¿Quién les manda ser pobres?”.

Mit Romney, candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, se refirió hace poco en estos términos al 47 por ciento de estadounidenses que no paga el impuesto sobre la renta: “Mi trabajo no consiste en preocuparme por esas personas. Nunca las convenceré de que deben asumir sus responsabilidades personales y ocuparse de su vida”.

El político y millonario presentaba así a los ciudadanos con menores ingresos como unos irresponsables. No tiene por qué extrañar. El Partido Republicano es el de los presidentes Bush, padre e hijo, que disminuyeron los impuestos a los supermillonarios, con lo cual contribuyeron a la crisis económica de su país.

Los pobres pagan impuesto de todas maneras. Por lo pronto, el impuesto al consumo que grava todos los productos del mercado. Los pobres –es decir, los trabajadores– sufren la crisis no solo con reducción del nivel de vida, sino también con desempleo y con discursos insultantes. En cambio, los grandes banqueros y empresarios que causaron la crisis, se ven recompensados por el daño (que han hecho sufrir a otros).

En el debate entre Barack Obama y Mit Romney pronunció éste unas palabras que son joyas del cinismo: “El gobierno piensa que puede hacer mejor que los individuos. Y esto no marcha. La prueba son los 23 millones de estadounidenses sin empleo, el hecho de que un habitante de cada seis está en el umbral de la pobreza, y que hayamos pasado de 32 millones de personas que dependen de bonos alimentarios a 47 millones”.

El mundo sabe que esa catástrofe social, y sus efectos en el mundo entero, se originó en los gobiernos republicanos y en el dogma thatcheriano de que la sociedad no existe, lo que existe es el individuo, y de que el Estado no debe entrometerse en los planes de éste (los planes de los banqueros, del gran empresariado, del Pentágono y de los especuladores de Wall Street).

El pecado de Obama ha consistido en asumir el poder en 2008, el año en que la economía norteamericana se desplomaba y en no haber resistido a la presión de los magnates, los belicistas y el poder mediático.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com