Salud e insultos incurables

Hernán Garrido Lecca no tiene remedio: no ha probado medicinas que refrenen sus insultos. Tampoco tiene recetas para resolver una huelga médica que sólo reclama el cumplimiento de un Acta firmada por él y los representantes de los gremios médicos el 28 de enero de este año.

Por Diario La Primera | 18 set 2008 |    

La paralización tiene el apoyo del 90% de los médicos de Lima y Callao, y del cien por ciento en el resto del país. La marcha de siete mil médicos, ayer, tuvo fuerza demostrativa.

La única excepción es la idílica Tarma, quizá porque allí todos gozan de buena salud.

Llevado por su afán exhibicionista y su deseo de desacreditar a los galenos, el ministro de Salud visitó ayer el Hospital Loayza. En vista de que médicos y pacientes lo rechazaron, acudió a la imaginación: después de todo es un curtido autor de cuentos (infantiles y de los otros). Se le ocurrió acusar a los médicos de secuestradores. Y desató una vez más la viperina: llamó cobardes a los médicos.

En verdad, no hay canallada mayor que incumplir acuerdos que satisfacían reclamos profesionales y prometían satisfacer urgentes necesidades de salud pública.

Llamo la atención sobre el punto séptimo de esa Acta incumplida, calzada por la firma de Garrido Lecca:

“La Federación Médica Peruana coincide y respalda la iniciativa del Ministerio de Salud para implementar el Sistema Único de Salud que ponga fin a la fragmentación del actual modelo, concibiéndolo como un proceso que requerirá normas de diferentes niveles y que con mayores recursos permitirá el acceso universal a la Salud”.

Los médicos se han declarado en huelga después de esperar durante ocho meses el cumplimiento del Acta de enero.

Por eso no fueron tan ingenuos como para suspender la huelga y aceptar el plazo de 48 horas que les pedía Jorge del Castillo para alcanzar soluciones, soluciones que el régimen se niega a implantar.

Precisemos que la paralización de los galenos no reclama aumentos de salarios. Pide, simplemente, que se cumplan dispositivos existentes desde antes de enero del 2008: por ejemplo, el pago de asignación extraordinaria por trabajo asistencial (AETA); nivelación de haberes con los de Seguridad Social; nombramiento de médicos contratados y aumento del Presupuesto para el sector.

Los huelguistas de EsSalud, por su parte, piden mejoras en el servicio y el equipamiento, y denuncian actos de corrupción.

Conversé ayer con el doctor Julio Vargas, presidente de la Federación Médica, y me refirió dos daños profundos que Garrido Lecca ha causado a los galenos: 1. Las diatribas desenfrenadas (“nunca habíamos sufrido agravios tan graves”), y 2. El perjuicio a la relación médico-paciente.

Al margen de la ineptitud demostrada, aunque sólo fuere por estos dos motivos, el ministro debería marcharse a su casa, para una cura de silencio.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com