Salto de Tapia

La renuncia obligada de Carlos Tapia al cargo de asesor político del Consejo de Ministros es una mala señal. Esto debe alertar al país y sobre todo a quienes apoyaron a Ollanta Humala por sus promesas de cambio. El episodio denuncia autoritarismo e intolerancia, males que, a la corta o la larga, el país no va a tolerar.

| 27 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 3.9k Lecturas
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Tapia, en carta publicada el viernes 25 por LA PRIMERA, informa de dos hechos preocupantes: 1. La presencia del coronel (r) Víctor Manuel Gómez en la Dirección Nacional de Inteligencia, después de trabajar en la seguridad de una empresa minera (Antamina); del brasileño Luis Favre, quien goza “de un gran poder entre las sombras”; y del asesor de seguridad Adrián Villafuerte. 2. El haber sido sometido a chuponeo.

Lamentable es que la renuncia de Tapia la haya exigido Humala mismo por el “crimen” de unas declaraciones de éste el martes 22 en favor de los reclamos de Cajamarca. El Presidente aparecía así tomando partido por la empresa minera. Reiteraba de ese modo su anterior declaración de “Conga va” y de que él no aceptaba el dilema oro versus agua, pues quería a la vez el agua y el oro.

En esta columna comenté que esa era una posición huidiza, que rehusaba ver la confrontación real. Todos los datos de la ciencia y la tecnología indican que en el caso Conga hay que optar por el agua o por el oro.

Los turiferarios de la empresa, tarifados sin duda, pueden afirmar lo contrario y asegurar que con reservorios de agua se reemplaza, con ventaja inclusive, las lagunas que ahora nutren el agro y la población cajamarquina. La verdad es que nadie les cree, por más que se desgañiten por radio, prensa y televisión.

Nuestro diario glosó ayer el revelador informe del ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, quien desvela la falsedad de una información sobre el impacto ambiental emitida antes por el ministro de Energía y Minas, Carlos Descalzi, quien había afirmado que el estudio sobre el impacto ambiental del proyecto “es correcto y tiene el visto bueno del Ministerio del Ambiente”.

Nada de eso, Giesecke, quien es un especialista de sólida formación científica, señala que el proyecto “transformará de manera significativa e irreversible la cabecera de cuenca, desapareciendo varios ecosistemas y fragmentando los restantes, de tal manera que los procesos, funciones, interacciones y servicios ambientales serán afectados de manera irreversible”.

No menos grave es la revelación de Giesecke respecto a que el proyecto minero busca vaciar dos de las lagunas para extraer oro y desecar las otras dos para convertirlas en depósito de desmonte.

En los últimos días, el presidente Humala ha declarado que el agua para consumo humano tendrá prioridad. Esto puede encerrar una rectificación. Ojalá. Será señal de que avanzamos.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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