Roca en su laberinto

El anuncio de que el Apra había retirado la candidatura de Carlos Roca a la alcaldía de Lima había resultado una calumnia. El propio Roca ha recalcado que su postulación no obedece al dedo presidencial, como ocurre con los ministros, sino que proviene del voto de los delegados de su partido que militan en Lima Metropolitana.

Por Diario La Primera | 27 jul 2010 |    

Esa reafirmación electoral tiene aristas recónditas, que conviene explorar. Ha declarado Roca que el único referente que reconoce en el Partido Aprista es Víctor Raúl Haya de la Torre, “quien vivió pobre y murió pobre”.

Debajo de esas palabras se oculta una bomba de fragmentación retórica. 1.- Roca no reconoce a Alan García como referente partidario. 2.- García, a diferencia de Haya, nació pobre y va a morir rico. 3.- Roca no se aviene a componendas políticas cuya clave es la compraventa de impunidad.

Krishnamurti, pensador religioso hindú, escribió: “Morir rico es haber vivido en vano”. Krishnamurti (1895-1986), ajeno a religiones o sectas específicas, fue designado por la revista Time como uno de los cinco santos del siglo XX. Jalil Gibrán, el poeta y filósofo, escribió sobre él: “Cuando entró en mi habitación, pensé: sin lugar a dudas, el Señor del Amor acaba de hacer su aparición”.

Las palabras del candidato a alcalde no apuntan, pues, sólo a la coyuntura municipal. Bien visto, su mensaje entraña, no una ruptura en el Apra, sino una grieta interna de orden moral. Es de los apristas que no soportan la maldición ciudadana, que, una y otra vez, encuesta tras encuesta, señala al régimen de García como un foco de corrupción.

Esa actitud trasunta además algunas discrepancias de fondo, incluso sobre la claudicación ante el imperialismo y la política internacional. Se trata de un fenómeno político que va más allá de lo personal. Recuerdo haber asistido, como invitado periodístico, a una reunión del Apra en días en que García paseaba en París. Allí escuché a Roca lanzar un grito vehemente: ¡Viva Alan García!

Se ha producido, creo, una decantación, una diferenciación significativa. Hasta qué punto eso expresa una corriente, y, de ser así, cuán honda y caudalosa es ésta, he ahí algo que sólo se podrá calibrar con el voto terco que Roca consiga captar.

El aspirante a burgomaestre de la capital incurre en una curiosa contradicción: considera que el gobierno aprista ha realizado obras de magnitud, que significan éxito.

¿Puede ser exitoso un gobierno que encarna corrupción y suscita repudio? ¿Es exitoso un presidente de la República que a lo más tiene 30% de aprobación?

Sospecho que la fidelidad partidaria juega una mala pasada a Roca, quien esgrime como bandera la moralización pública. Ante la historia y la moral resulta inaceptable el apotegma dedicado a los tiranos y los ladrones: roba, pero hace obra.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com