Revocadores de brocha gorda

El grupo que quiere revocar a Susana Villarán está de malas. En primer lugar, la alcaldesa continúa subiendo en el índice de aprobación ciudadana: hace un mes estaba en 21 por ciento, ahora logra 26 por ciento.

| 24 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 1.9k Lecturas
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En segundo lugar, todo indica que son falsas doscientos mil de las firmas presentadas para pedir la revocación.

Para colmo de desdichas, los organizadores de la campaña contra la señora Villarán empiezan a desgranarse. Ayer Antonio Astete, de Renacimiento Andino y propietario de uno de los kits para recoger firmas, se apartó de los revocadores. Atribuye su apartamiento al “clima turbio” de la campaña.

El vocinglero manojo de revocadores no ha explicado hasta ahora quién financia sus múltiples y costosas acciones. Los jefes de la actividad son el abogado Marco Tulio Gutiérrez y el pintor de propaganda electoral Carlos Vidal. Ninguno de ellos tiene signos exteriores de riqueza y de generosidad. El pintor de brocha gorda Vidal vive en Puente Piedra, pero no tiene casa propia allí.

Todo hace suponer que ambos personajes son instrumento de algún político resentido por el triunfo electoral de doña Susana y ansioso por ocupar el sillón metropolitano.

Hay un sector de transportistas, incluidos sectores de mototaxistas, que buscan la revocación, por razones estrechamente gremialistas. Pero resulta que la alcaldesa ha derrotado dos amenazas de huelga en el transporte de la capital. Esos transportistas se han opuesto a los planes municipales que buscan poner fin al caos, al infierno, que es hoy el transporte capitalino.

Susana Villarán viene actuando con serena energía. La racionalidad de sus planes pesa sin duda en la aprobación creciente de su ejercicio municipal.

No es tarea fácil administrar una urbe con nueve millones de habitantes y miles de problemas.

Ciudad de crecimiento horizontal por obra del diluvio de la migración, con joyas de arquitectura y antros de miseria, crisol de la patria, centro de todas las sangres y todas las ansias, Lima necesita un gobierno municipal como el que tiene, con sentido de la tradición y el cambio, que sabe que el cemento no basta, si no se conjuga con arquitectura social.

Sin duda al borde de un ataque de nervios, el revocador Marco Tulio Gutiérrez propuso el domingo último, en un programa de televisión, que la revisión de firmas por él presentadas sea mediante muestreo, no planillón por planillón. Quería ampararse en el azar.

El muestreo puede servir al fraude. La derecha es experta en fraudes. En 2006 en México rechazó el cómputo final voto por voto. Un columnista de Time encontró que en la primera victoria de George Bush muchos muertos de La Florida habían votado por él. Reveló asimismo una gran lealtad de esos difuntos. Siempre votaban por el Partido Republicano.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com