Remedio peor que la enfermedad

La renuncia de Álvaro Vidal a la presidencia de EsSalud, renuncia ordenada por el presidente Ollanta Humala, tiene doble sentido. Es, por un lado, un triunfo del sector de extrema derecha que tiene su centro de poder en el Ministerio de Economía; por otro, es un éxito del Apra.

Por Diario La Primera | 21 setiembre 2012 |  2.3k 
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Desde el primer momento de la huelga médica en EsSalud precisamos que en el fondo del conflicto estaba el manejo arbitrario del presupuesto del Seguro por el Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (Fonafe).

Está claro, a mi parecer, que las dos alas de la reacción trabajaron en pared. El ministro de Economía, que maneja el Fonafe, impidió el aumento de sueldos a los médicos, ofreciéndoles solo una bonificación. El gremio médico, encabezado por el aprista Santiago Vinces, enfocó su lucha no contra Fonafe, sino contra Vidal.

El error del renunciante fue no desenmascarar la actitud del ministro y no ponerse incluso a la cabeza de la demanda médica. Esa falla le hizo perder crédito incluso entre sus simpatizantes.

Alguien me explicó que Vidal temía perder el puesto si se oponía abiertamente a Fonafe y a Economía. Yo sabía que a Vidal lo iban a sacar de todas maneras. Esa era de antemano y desde tiempo atrás la decisión del entorno que rodea al Presidente Humala.

Tenemos ahora una reorganización del Seguro. Todo indica que el propósito es debilitar la seguridad social conforme la ideología neoliberal que aplica el Ministerio de Economía –el poder detrás del trono–. Se ha explicado ya que el propósito de la reorganización de EsSalud es utilizar los fondos de ésta para homologar los sistemas de salud del país.

El dirigente aprista Vinces ha expresado su satisfacción por la salida de Vidal y su apoyo al nuevo presidente que se nombre. Sabido es que el expresidente aprista del Seguro Félix Ortega montó una red de corrupción y dejó un déficit asistencial que ahora quieren cargar a Vidal. Sin duda alguna, los corruptos de ayer están a la caza del futuro, de su futuro.

El Seguro no está en reorganización sino en peligro. Corresponde a los asegurados, a las organizaciones sindicales, montar guardia. La seguridad social es un bien pagado por los trabajadores, corroído durante décadas por ladrones, mafias y estafadores del Estado y los empresarios que no pagan sus aportes.

Basta leer el esquelético decreto supremo de reorganización firmado por Ollanta Humala para darse cuenta que no ha sido propuesto por alguien que conoce el carácter de la institución, sus problemas y sus perspectivas. Ese decreto es una vergüenza jurídica y social.

Referencia
Propia



    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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