Regiones y proporciones

A la reunión de veinte presidentes regionales con el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, y el ministro de Economía, Luis Valdivieso, se le podría aplicar un verso de un vals de la guardia vieja: “Ídolo”: “Díganme si existe amor donde hay tanta variedad”.

Por Diario La Primera | 01 ago 2008 |    

Claro que Yehude Simon, coordinador de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales; se mostró, para no variar, optimista respecto a las intenciones del gobierno central. Pero otros presidentes han mostrado inconformidad con el pedido del ministro Valdivieso de que “modulen” sus gastos.

El verbo modular se emplea mucho en la música y la oratoria. Implica variación del sonido en el habla o el canto. Pero ese verbo tiene también el sentido de modificación para variar resultados. En inglés denota algo más fuerte: ajustar, moderar.

Viniendo de un economista imbuido del habla anglosajona como Valdivieso, resulta claro que modular adquiere un tono más riguroso. Apunta a recortar gastos.

Si la mayoría de los dirigentes regionales acudieron a la cita con el ánimo de aumentar presupuestos, flexibilizar la dureza del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) y anular su lentitud, puede decirse que no obtuvieron satisfacción.

La cita se encuadra en una coyuntura en que los economistas afines al régimen propugnan medidas de austeridad, por temor a que la inflación se desborde. Por ese motivo, hay que ver la modulación propugnada por Valdivieso como una invitación al ahorro.

Algunas ideas planteadas por el ministro merecen ser sometidas a debate en las regiones. Por ejemplo, la complementación entre regiones contiguas, que debieran integrarse para el uso de recursos como el agua.

Sabido es que la regionalización instalada en el país no es en realidad regionalización. Esta última exige seguir las rutas trazadas por dictado de la naturaleza y mandato de la historia.

A nivel de las regiones se requiere programación a mediano y largo plazo; es decir, planificar en el tiempo. Pero también considerar los espacios. Esto necesita de un debate democrático, que incluya a las bases sociales, y no sólo a las cúpulas, con el fin de explorar programas locales, provinciales, regionales (no sólo departamentales), nacionales.

Hugo Ordóñez, el presidente regional de Tacna, puso el dedo en la llaga cuando anotó que cualquier proyecto de envergadura demora más de dos años para cumplir con el perfil que el SNIP exige, lo cual perjudica la realización de tales obras.

Ordóñez ubicó bien la salida necesaria: no frenar la inversión productiva, pero vigilar para que no haya corrupción. El problema no se reduce, pues, a “modular” gastos, sino que debe orientarse a planificar, debatir, fiscalizar, en beneficio de cada región, en armonía con los intereses generales del país.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com