Razón de la sinrazón

El fujimorismo y sus socios mediáticos han creado un clima de odio y desasosiego con el pretexto de la referencia a la Constitución de 1979 que el presidente Ollanta Humala hizo en su Mensaje inaugural. Han levantado una tempestad en un vaso de agua.

| 01 agosto 2011 12:08 AM | Columna del Director | 2.1k Lecturas
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El propósito está claro: escamotear temas de fondo, suscitar temores, renovar mentiras y preparar el ambiente para otras campañas políticas o algo peor. Martha Chávez afirmó, a causa de esa mención, que estamos ante un gobierno de facto y declaró la vacancia presidencial. Cecilia Chacón vio en las palabras de Humala una amenaza a la propiedad privada.

Sin embargo, lo que dijo Humala en su juramentación es muy simple y legal: “Juro”, dijo, “que defenderé la soberanía nacional, el orden constitucional, la integridad física y moral de la República y sus instituciones, honrando el espíritu, principios y valores de la Constitución de 1979”.

Fue invocación a la Carta aprobada por un Congreso Constituyente ampliamente representativo, el cual era resultado de una gran movilización ciudadana que hizo retroceder a la dictadura del general Francisco Morales Bermúdez.

Una encuesta nacional urbana realizada por Imasen para La República revela que la población no siente que ese sea un problema digno de escándalo: 38,8 por ciento está de acuerdo con la mención, 38,2 por ciento está en desacuerdo y para el 23 por ciento le es indiferente. Por lo visto, la reacción exagerada de las fujimoristas en el Congreso no ha arrastrado pasiones. A lo más, un sector desaprueba la referencia.

Eso puede contrastarse con el 69,6 por ciento que siente confianza y hasta entusiasmo por el discurso presidencial. En Lima y Callao esa aprobación llega a 77,7 por ciento. A Humala y su equipo debería preocuparles que en el sur, su bastión electoral, solo 58,3 por ciento esté de acuerdo con el Mensaje.

En cuanto al gabinete ministerial, el sondeo debería llamar a reflexión al Presidente: apenas 58,4 por ciento considera que la designación de los ministros fue, en términos generales, una buena elección.

Algunos anuncios del Mensaje presidencial han asustado sin duda al fujimorismo y sus voceros y cómplices. Por ejemplo, el de la imprescriptibilidad de los delitos en agravio del Estado. El sueño de la impunidad para los corruptos se ha convertido para éstos en una pesadilla.

Para quienes privatizaron cuanto pudieron e hicieron desaparecer miles de millones de dólares producidos por ese negociado, tal medida debe espantarlos.

Para los que robaron el país hasta en la compra de armas para la defensa nacional y los que se enriquecieron con el negocio de la deuda externa, algunas propuestas presidenciales equivalen a una promesa de cárcel.

Por eso, para distraer la atención pública, buscan alarmar con grita destemplada.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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