Racismo del Tío Sam

No me sorprende, pero me preocupa, el rebrote racista que se manifiesta en Estados Unidos a partir de la ley 2010 del estado de Arizona, que ha desencadenado una furia de acento fascista en toda la Unión: 70% de los estadounidenses, dicen las encuestas, están de acuerdo con esa ley.

Por Diario La Primera | 04 ago 2010 |    

Aunque el presidente Barack Obama ha logrado la suspensión de cuatro artículos de la ley, la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, ha apelado contra la suspensión.

La ley criminaliza a los inmigrantes sin documentos y considera sospechosos de crimen a todos los que por su aspecto puedan parecer inmigrantes, sean ciudadanos estadounidenses o inmigrantes legales o ilegales. En otras palabras, todo el que tenga aspecto moreno o latino puede ser detenido y expulsado del país.

Los fascistas de Arizona no se paran en chiquitas. Al amparo de la ley, están deportando ya más de mil mexicanos cada día, según acaba de denunciar Manuel López Obrador, líder del Partido del Trabajo mexicano, el político a quien le robaron la presidencia de la República.

López Obrador ha criticado al presidente Obama por no cumplir la promesa que hizo durante su campaña electoral de aplicar “una política migratoria distinta, humanitaria”. Ahora se está deportando más mexicanos que en la época de George W. Bush.

Lo triste es que la ley de Arizona ha convocado el potencial racista y reaccionario en todo Estados Unidos. Hace algún tiempo informé de lo que me dijo un peruano residente en Miami: allá, debido a los medios de comunicación y a las sectas religiosas reaccionarias, los norteamericanos promedio creen que el programa de seguro social introducido por Obama se debe a que éste es comunista (¡!).

La ley Arizona fomenta la discriminación por perfil racial. Esto es signo de ignorancia e imbecilidad, pues bien sabido es que Estados Unidos es país de inmigrantes, no sólo blancos (irlandeses, italianos, alemanes, etc.), sino también africanos, y ahora de latinos.

Los esclavos negros hicieron la fortuna del Sur profundo estadounidense, no sólo en la economía, sino también en la música, la danza, la cocina y la literatura.

José Miguel Veloso recoge en su libro Conversaciones con Rafael Alberti este recuerdo del gran poeta andaluz, de los días de la guerra civil española, cuando a la Alianza de Intelectuales antifascistas llegó el poeta estadounidense Langston Hughes: “Allí llegó un día un gran poeta negro, una persona maravillosa, Langston Hughes (Laxton Huse, escribe el autor), que no parecía negro, sino hindú, y era muy guapo. Su abuela era mexicana y hablaba español mexicano con mucha gracia”.

Hay personas bellas en todas las razas y mezclas de razas. También hay feos en todas las razas, si no que se mire al espejo la gobernadora de Arizona, la racista Jan Brewer.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com