¡Qué cultura la del ministro!

El ministro de Cultura, Juan Ossio, había resultado una alhaja. En una entrevista publicada por Ideele, número 204, se declara partidario de la tesis de Alan García titulada El síndrome del perro del hortelano, tesis que persigue, sin tapujos, el despojo y aun la eliminación de las comunidades campesinas.

| 29 diciembre 2010 12:12 AM | Columna del Director | 693 Lecturas
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Ossio es antropólogo y, además, como reconoce en el diálogo, ha sido consultor de grandes petroleras, como Mobil Oil y Plus Petrol. Sabe, pues, a qué se refirió García cuando escribió, el 28 de octubre de 2007 en El Comercio:

“El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante. En ella, se puede hacer forestación maderera especialmente en los 8 millones de hectáreas destruidas, pero para eso se necesita propiedad, es decir un terreno seguro sobre 5.000, 10.000 ó 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal de largo plazo y de alta tecnología.

“Además existen verdaderas comunidades campesinas, pero también comunidades artificiales, que tienen 200 mil hectáreas en el papel pero sólo utilizan agrícolamente 10 mil hectáreas y las otras son propiedad ociosa, de ‘mano muerta’, mientras sus habitantes viven en la extrema pobreza y esperando que el Estado les lleve toda la ayuda en vez de poner en valor sus cerros y tierras, alquilándolas, transándolas porque si son improductivas para ellos, sí serían productivas con un alto nivel de inversión o de conocimientos que traiga un nuevo comprador”.

Esas ideas inspiraron los decretos legislativos que provocaron la ira de los pueblos amazónicos y de la mayoría del país.

No sabemos cómo va Ossio a conciliar su fervor por Alan García y por Mario Vargas Llosa en las próximas semanas que nos acercan al centenario de José María Arguedas. Vargas Llosa es autor de La utopía arcaica, que es una diatriba contra Arguedas.

Los entrevistadores de Ideele, Gerardo Saravia y Patricia Wiesse, enfrentan a Ossio con afirmaciones de Vargas Llosa. Ejemplo:

“-En La utopía arcaica sostiene que el quechua ya no sirve, que hay que hablar castellano.

“-No, no dice eso. Lo que él señala es que el Estado tiene la obligación de hacer que estas poblaciones participen de las bondades del mundo moderno. Lo que él rechaza es dejarlos en ese estado”.

En esta columna he mencionado varias veces la amenaza “modernizadora” en la novela El hablador. Elocuente es este pasaje de la entrevista:

“-También critica a Arguedas.

“-En El hablador hace una caricatura del antropólogo Mascarita, que quiere que las cosas no cambien. Mascarita es el antropólogo un poco utópico. Él veía así a José María Arguedas. Ahí quizás exageró un poco, porque no revisó bien sus planteamientos sobre el valle del Mantaro, que para Arguedas representaba un paradigma de la integración nacional, del mestizaje”.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com