¡Pizango, libertad!

El dirigente amazónico Alberto Pizango pidió ayer que se cambie la orden de prisión que pesa contra él, por la de comparecencia, y se declaró dispuesto a volver al Perú si se anula la sentencia de cárcel que sin juicio le impusieron.

| 08 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director |489 Lecturas
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Javier Villa Stein, presidente de la Corte Suprema, ha señalado, por su parte, que los delitos que se imputan a Pizango no son materia de extradición. Contra el asilado pesan cargos de atentado contra la tranquilidad pública, apología de la sedición y motín.

La presunta sedición se basa en el llamado a la insurgencia que Pizango lanzó un día, pero que retiró de inmediato.

Aunque algunos despistados hayan supuesto que los amazónicos se hallaban en estado de insurgencia permanente.

Por nuestra par- te, desde el primer momento y antes que nadie en el periodismo peruano, apoyamos la lucha de la Amazonía.

El doctor Villa Stein ha precisado que “es un clamor de todas las etnias que se les trate con mayor sentido de diálogo”.

El líder exiliado se siente solitario en Nicaragua, el país que lo ha acogido. Ese es un sentimiento que asalta a todos los asilados, exiliados y deportados. Lejos del suelo natal se extraña hondamente a la familia, el entorno natural y social, la comida, la música.

Tal dolor tiene que ser más penetrante en un hombre empeñado a fondo en una lucha colectiva, justa y pacífica.

Resulta comprensible, por eso, el deseo de Pizango de volver al Perú y de someterse a un debido proceso. El doctor Villa Stein reveló anteriormente que el Ejecutivo había presionado a la jueza pertinente para que ordenara la captura del hoy asilado.

Precisamente, debido a esa orden abusiva y a la represión contra los amazónicos, tuvo Pizango que acogerse al derecho de asilo.

¡Cuán descarada resulta, pues, la declaración de Javier Velásquez, presidente del Consejo de Ministros, según la cual “en el Perú el Poder Judicial es autónomo”!

Villa Stein expresa que, ciertamente, los procesados no pueden poner condiciones a las autoridades; pero que esa norma no debe aplicarse con rigidez.

El caso judicial de Pizango y su situación personal hay que examinarlos a la luz de la realidad nacional e internacional.

En la escena mundial, la presentación del ministro de Justicia, Aurelio Pastor, ante el Comité de la ONU para la Erradicación de la Discriminación Racial, basta para señalar el contorno de escándalo que alcanzó la represión contra los amazónicos y la matanza de Bagua, el 5 de junio.

En lo nacional, la persecución contra los nativos y el intento frustrado de crear una central étnica rival de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) bastan para señalar que el descontento está allí y la lucha continúa.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com