Piratas en el mar peruano

Renuncia que es denuncia: eso significa la reciente renuncia de Patricia Majluf al cargo de viceministra de Pesquería. En carta que dirige al ministro de la Producción, José Urquizo, la bióloga expone que en Pesquería ella quiso trabajar por “el ordenamiento de un sector que por años se ha caracterizado por el desorden, la corrupción y la alta influencia de intereses particulares en la toma de decisiones que corresponden únicamente al Estado”.

| 08 mayo 2012 12:05 AM | Columna del Director | 3.4k Lecturas
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Corrupción, presión privada: esos son los males que atentan contra una pesquería responsable en el Perú.

El problema es grave porque ya ahora hay especies, como la merluza, amenazadas de extinción. A los amos del mar eso no les preocupa. Solo les interesa llenar con millones de dólares sus cuentas bancarias.

En entrevista con El Comercio, la renunciante recuerda que en una presentación dijo que había entre 20 y 40 por ciento de pesca no declarada de anchoveta, y esto provocó un escándalo.

Dijo también la exviceministra: “de todas las infracciones que se cometen en el mar peruano, menos de diez por ciento llega a sancionarse, y de ese diez por ciento ninguna paga”.

Algo más expuso: “todos los sistemas de control están tercerizados y pagados por la industria”. En el Perú, caso único en el mundo, los controles no los ejerce el Estado. En el Perú, los gobiernos ponen al gato de despensero.

Nuestro mar, nuestro rico mar, el mar más rico del mundo, está, pues, en manos de unos piratas desalmados e impunes.

La doctora Majluf, bióloga por la Universidad “Cayetano Heredia” y doctora en Zoología con especialidad en Ecología de Lobos Marinos por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, denunció en su carta de renuncia que la Asesoría Jurídica de la Dirección General de Extracción y Procesamiento Pesquero había preparado un proyecto de Decreto Supremo que permitiría la extracción de pota sin los requisitos hasta ahora vigentes. La idea era (o es) facilitar la depredación del recurso por empresas extranjeras.

¿Quién encargó la redacción de ese proyecto?

Yo añadiría a las inquietudes de Patricia Majluf una que nace de una conversación con un grupo de patrones de naves pesqueras: ¿nada más que pescado y harina van en sus embarques?

Ha dicho, por otra parte, la señora Majluf que los grandes de la pesca pagan de canon solo tres dólares por tonelada de pescado; pero cobran 1600 dólares por cada tonelada de harina de pescado que exportan.

Esto trae el recuerdo de lo que me dijo una dama europea. Un pesquero español le había confiado que le daba vergüenza lo poco que pagaban por las deliciosas especies que se llevaban del Perú.

Lo mismo me dijo una joven ejecutiva de Corea del Sur, cuya compañía estaba a punto de invertir en pesca en el Perú: “También a nosotros nos avergüenza lo poco que nos van a cobrar”.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com