Periodismo sin periodistas

Carlos Menem, el presidente de la Argentina que arruinó a su país al mismo tiempo que se enriquecía personalmente, imaginó que la felicidad (para él) consistiría en “un mundo sin periodistas”. Lo triste es que ese ensueño se ha vuelto realidad en un mundo en el que reina el periodismo sin periodistas.

| 23 noviembre 2012 12:11 AM | Columna del Director | 1.2k Lecturas
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En unas conferencias magistrales organizadas por la Corporación Andina de Fomento y el Centro Carter en 2009 se recordó que a Gabriel García Márquez pidieron su opinión respecto al periodismo actual. Dijo el Premio Nobel de Literatura, quien, como se sabe, es también un periodista fuera de serie, que el periodismo de hoy le causa horror.

“Me da rabia, me pongo rojo cuando los leo”, explicó el maestro. “No saben conjugar los verbos, usan expresiones inaceptables”. Si los diarios de papel quieren salvarse, explicó, tienen que hacer de cada noticia un buen relato.

“Yo puedo hacer un excelente relato de una noticia policial. El 80% de los lectores lee policiales. Ahora cada vez más porque en el mundo día a día hay más secuestros, más aprietes, más muertos. Si a eso yo lo presento de otra manera escribiendo un pequeño cuento, se verá la diferencia. Me pregunto si hoy en día hay tantos periodistas de calidad que puedan hacer un relato diferente”.

García Márquez recuerda además una entrevista hecha al gran rebelde norteamericano Noam Chomsky. Le preguntaron qué le parecían los periodistas y los diarios actuales, y él respondió: “La calidad ha bajado mucho, ahora todo es homogéneo, no se encuentra diferencia entre un gran profesional y un principiante. Es el tiempo de los pasantes, de los que salen de la universidad y van a trabajar gratis a un diario durante seis meses o un año. Se ponen a escribir e incluso a firmar sus trabajos sin el conocimiento suficiente”. García Márquez está de acuerdo con Chomsky. Asegura que también en la lengua española hay muy pocos periodistas de gran calidad, según declaraciones reproducidas por el New York Times.

Una fuente del mal es la poca lectura. El predominio de la televisión y la computadora ha convertido a muchos redactores en ajenos a las buenas prácticas del estilo, a la riqueza del léxico, a la búsqueda de la metáfora, a la música de las palabras.

Hace mucho, Robert Louis Stevenson, el gran escritor inglés, elogió la precisión como un noble recurso del periodismo. Se podría hacer, aseguró, de cada noticia una Ilíada, si se empleara bien ese recurso.

Sin duda que un remedio posible contra el mal periodismo es la lectura. De García Márquez o de Stevenson, por ejemplo.

El texto de las conferencias citadas puede ser un buen consejero. Figura en el libro Los grandes desafíos del periodismo editado por la Corporación Andina de Fomento en la serie Periodismo del siglo XXI.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com