Núñez Ureta, héroe cultural

Se cumplen hoy cien años del nacimiento en Arequipa de Teodoro Núñez Ureta, gran pintor, acuarelista, muralista y, por si fuera poco, maestro de la prosa y combatiente de la libertad, fusil al hombro, contra la dictadura militar de Manuel Arturo Odría.

| 01 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 2.1k Lecturas
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Núñez Ureta era un científico graduado que podía disertar sobre la evolución de las especies y la dialéctica de la naturaleza, o sobre el teatro del absurdo, o sobre la poesía última en inglés y francés. Era al mismo tiempo, un agudo crítico de arte, un estudioso de Melgar, cuya poesía amorosa le parecía mala, mas admiraba al Melgar defensor del indio en las fábulas precursoras. Era, en suma, un humanista.

Entre los valores de su vasta herencia cultural cabe destacar la belleza de su prosa. He aquí, extraída de una conferencia sobre los provincianos, una muestra de su prosa cristalina, fluida y fluente:

“Nuestra primera alegría nació frente a la luz del sol ardiente entre colores. Nuestra primera ternura, frente a la planta indefensa que brotaba del barro. Nuestra primera tristeza irrazonable, ante las tardes infinitas. Sabemos el dibujo del agua cuando avanza sobre el suelo reseco, el modo con que los árboles equilibran la horizontal del mundo, el bullicio de las hojas en el palpitante silencio azul del cielo, el lento caminar de las nubes orgullosas, la cordialidad de la luz, cuando las sombras vencidas se le abandonan en la carne del muro, junto a las tapias, bajo las hojas anchas, temblando sobre la piel cansada de los árboles viejos.”

El deleitoso estilo del maestro estaba reñido con las frases hechas, el palabreo sentimentaloide. Es un modo sencillo pero trabajado, rico en metáforas y ritmo.

En ocasiones, la prosa se encrespaba, cuando traza, por ejemplo, la insurrección de Arequipa, o cuando dirige a La Prensa de Lima una carta que el diario de Pedro Beltrán no publicó.

Esa epístola, escrita en 1950, que ha sido incluida en Gente de mi tierra, el libro que recopiló Lucy Núñez Rebaza, hija del maestro, y que fue publicado por el Fondo Editorial del Congreso, contiene párrafos bravos que en el Perú cobran actualidad recurrente. Ejemplos:

“Lo de Arequipa no fue preparado por políticos sectarios… El pueblo no tiene periódico, ni radios, ni dinero para comprar a los ‘jóvenes periodistas’. Pero no olvida jamás… Se les dice que eran provocadores de oficio los que traían la violencia, y todo Arequipa sabe cómo la cocinera del Rector de la Universidad fue asesinada fríamente por la espalda, a las diez de la mañana, con un tiro de fusil que le disparó un soldado.”

Una flor recóndita es la poesía del maestro, tan alejada de esos versos que son un discurso hecho pedazos. Una vez le escuché leer uno de sus poemas. Era gran poesía, desplegada con la voz de varón más hermosa que yo haya conocido.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com