Nuestra América frente a Obama

Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, no es un especialista en América Latina, y le ha tocado enfrentar problemas de escala nacional y mundial, como la crisis económica, la guerra en Afganistán, que él ofreció arreciar y ha arreciado (con fracaso rotundo), la agresión creciente de Israel contra los palestinos, el derrame de petróleo en el Golfo de México. Frente a nuestra América, su primer año de gobierno lleva la marca de la frustración.

Por Diario La Primera | 20 ago 2010 |    

Abraham F. Lowenthal, el politólogo estadounidense que tanta atención prestó hace dos décadas a América Latina, había enmudecido y se dejaba extrañar. Sin embargo, la edición de julio/agosto de 2010 de la revista Foreign Affairs le publica un agudo ensayo que se titula Obama and the Americas. Es un extenso y aleccionador recorrido sobre la política de la Casa Blanca respecto a nuestra región.

En el examen de las políticas de Obama, Lowenthal traza un distingo entre la etapa inicial, esperanzadora, del nuevo mandatario y la etapa actual.

Un párrafo digno de atención es éste: “En sus primeros meses, la administración Obama reenfocó la política de Estados Unidos en América Latina y el Caribe de la ‘guerra contra el terrorismo’ a los retos más salientes en la región, incluyendo el crecimiento económico, la creación de empleo, la energía, la migración y la gobernabilidad democrática. También empezó a pasar de la llamada guerra contra las drogas, que se había concentrado en la erradicación de cosechas y la interdicción de narcóticos, para enfocarse en cambio en contrarrestar flujos de dinero de los narcos, en la reducción de la demanda de drogas y la oferta de tratamiento para los adictos”.

Lowenthal apunta que al final del primer año de gobierno de Obama el sentimiento prevaleciente es de decepción. Uno de los aspectos que ve es la capacidad de varios grupos de poder estadounidenses de influir en la política hacia América Latina y el Caribe.

Esa tendencia, explica, ha sido reforzada en años recientes por la “proliferación de agencias gubernamentales estadounidenses involucradas en los asuntos interamericanos”. “Los departamentos de Estado y de Defensa y la CIA ya no monopolizan las relaciones con América Latina, como lo hicieron desde los años 40 hasta los 70. Hoy, el Departamento del Tesoro, el Banco de Reserva federal, los representantes del Comercio, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Justicia y la Administración de Drogas tienen considerable influencia en muchos países de América Latina y el Caribe”.

Y yo que creía, después de leer a Mercedes Cabanillas y otros líderes, que el imperialismo ya no existe. La verdad es que ahora ya no amenaza con un gran garrote, si no con varios. Por eso, nuestra América debe reforzar su unidad.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com