No, señor presidente

Hace diez días, un Tribunal de Estados Unidos sentenció que el Gobierno de Barack Obama no tiene derecho a conservar en secreto los asesinatos que los drones, los aviones sin piloto, cometen en el exterior, particularmente en Irak, Afganistán y Libia.

| 24 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 848 Lecturas
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Se trata de un arma nueva y eficaz, que puede cambiar la doctrina de la guerra. Un mariscal del ejército soviético a quien Stalin tenía preso cuando empezó la agresión nazi, sentó las bases de la guerra aerotransportada. Ahora, los drones pueden acentuar el papel de la aviación, en remplazo de la infantería.

Los drones pueden ser precisos en el ataque. Meses atrás, la revista Newyorker publicó un reportaje que daba cuenta de cómo un líder árabe había sido ubicado, perseguido y asesinado por un drone dirigido mediante órdenes radioeléctricas.

Un grave peligro es que estos aparatos pueden matar no sólo a los blancos elegidos, sino también a muchos inocentes. El gobierno de Pakistán calcula que por cada miembro de Al Qaeda muerto por drones, 140 civiles pierden la vida. El Pentágono niega, por supuesto, esas cifras.

Todas las guerras –excepto las guerras justas defensivas– surgen de la ambición, la prepotencia, el odio. Ryszard Kapuscinski ha escrito en su libro La jungla polaca: “La guerra demuestra que el hombre en cuanto ser pensante ha fracasado, se ha defraudado a sí mismo, ha sufrido una derrota”. Los drones hacen menos humana aún la inhumanidad de la guerra.

El instituto independiente New American Foundation informa que, durante la administración de Obama, en Pakistán han muerto, por acción de drones, entre 1.507 y 2.438 personas, de las cuales eran civiles entre 148 y 309.

La decisión del Tribunal mencionado exige dar respuesta detallada a una demanda que solicita información. Jamel Jaffer, director jurídico de la Asociación de Libertades Civiles Americana, que es la organización que reclama acceso a los datos guardados en secreto, opinó que la sentencia confirma que “el público tiene derecho a saber a quién está matando el gobierno, por qué, en qué países y bajo órdenes de quién”.

Diversos medios de comunicación estadounidenses informaron últimamente que sabían de la existencia de una base de drones en Arabia Saudí, pero lo callaron por razones de seguridad nacional.

El nombramiento de Paul Brennan como director de la CIA avivó el debate sobre los drones. Un senador afín al ultraderechista Tea Party, Rand Paul, habló durante trece horas consecutivas con el propósito de bloquear el nombramiento hasta que la Casa Blanca diera explicaciones sobre el programa de drones.

Matar por control remoto es una expresión tecnológica de la cobardía.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com